Historia del cannabidiol

Los usos del CBD a lo largo de la historia

  • El cannabis ha tenido infinidad de usos útiles para el ser humano desde el Neolítico.
  • Desde su descubrimiento, las aplicaciones terapéuticas han sido constantes y han servido para tratar una amplia diversidad de enfermedades y dolencias.
  • Emperadores, reyes y presidentes han usado cannabis a lo largo de la historia, demostrando que sus propiedades pueden ayudar a todo tipo de personas.
Historia del cannabidiol

Si algo hay que reconocer al cannabis, es que es una planta que ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Los especialistas no se ponen de acuerdo en el lugar en el que apareció, pero algunos estudios de paleobotánica parecen indicar que su origen tuvo lugar en el Himalaya y que de la mano del ser humano se expandió por casi todo el planeta. 

Entres las aplicaciones más preciadas por las culturas y pueblos del pasado, destaca la terapéutica, ya que de sobra son conocidas sus propiedades para la salud. Aunque hoy, gracias a los estudios científicos y a la tecnología, podemos atribuir gran parte de ellas al cannabidiol, nuestros antepasados no podían saberlo. Sin embargo, sí conocían muchos de los innumerables beneficios de su consumo en forma de cáñamo, una planta de gran contenido en CBD, por lo que instintivamente el hombre está usando este cannabinoide desde el Neolítico.

Los orígenes asiáticos del uso medicinal de la marihuana

En China se han encontrado los restos más antiguos que demuestran su uso, que datan del 4000 a. C. Se empleaba tanto para la confección de textil como para rituales sagrados. Pero uno de los usos más interesantes es, precisamente, el terapéutico.

La medicina china tradicional ha mantenido una relación muy estrecha con el cannabis, que se ha documentado en dos antiguos tratados médicos. En 'Nei Ching', escrito alrededor del 2600 a.C. y atribuido al emperador Huang Ti, se recogen diferentes recetas que incluían cannabis para tratar algunas dolencias. Poco después, otro texto médico, escrito por el emperador Shen Nung, resaltaba el poder curativo de la planta para desórdenes femeninos, gota, reumatismo, malaria y problemas mentales, gracias al poder antinflamatorio, analgésico y relajante del CBD, que actuaba sobre los síntomas de todas estas dolencias. Pero a la vez, alertaba de que una dosis excesiva podía alterar la percepción de la realidad y provocar alucinaciones (o "ver a los demonios" según Shen Nung); probablemente, por los efectos psicoactivos del THC.

Cannabis en la China antigua

Posteriormente, ya en el siglo II, el cirujano Hua T'o supo sacar partido de las propiedades del cannabis medicinal, usando el cannabis como anestesia y analgésico en sus intervenciones quirúrgicas. Ocho siglos más tarde, T'ang Shen-wei dejó por escrito su uso para tratar la caries, el reumatismo y las heridas, además de para purificar la sangre y las fiebres.

Desde China se expandió a India, donde según el hinduismo la marihuana se convirtió en una planta sagrada que se se utilizaba tanto para los rituales del Ayurveda (la medicina tradicional india) como para la celebración de algunas festividades. En el texto sagrado 'Atharva Veda', escrito hace 4000 años y compuesto por himnos mezclados con fórmulas para contrarrestar enfermedades y calamidades, se explica que con su consumo servía para calmar los nervios e incrementar la líbido.

Todavía hoy la medicina tradicional del país se sirve del cannabis para ello, con preparados de cáñamo llamados viyaia ('victoria', en sánscrito). Y​ son especialmente sagrados para el dios Shivá, presentándose en tres formas: bhang (una preparación de las hojas usadas en bebidas), la gañya (o botones florales) y el charas (resina pura). Estos dos últimos se fuman habitualmente en un 'chillum' o pipa recta que se sostiene verticalmente. 

Cannabis en la antigua India

Segunda etapa: la llegada a Europa

Poco a poco el cannabis medicinal se fue expandiendo desde el lejano Oriente. El conocimiento cada vez más extendido del poder curativo, que posee la planta hizo que diferentes pueblos y culturas, desde los asirios a los persas, pasando por los egipcios, la consumieran como una medicina más.

Las grandes culturas europeas de la Antigüedad, como la griega y la romana, también sucumbieron a sus beneficios y promovieron su uso terapéutico. El famoso médico y botánico Dioscórides, que vivió durante el siglo I, lo incluyó en su obra 'De Materia Medica'. En esta guía botánica, considerada una de las más importantes hasta el fin de la Edad Media, se encuentra la primera representación gráfica, desde una perspectiva científica, del cannabis. El médico y cirujano griego Galeno, en el siglo II, afirmaba que poseía propiedades contra las flatulencias, el dolor de oídos y dolencias de todo tipo.

Ya en el siglo XVI, en pleno apogeo del Renacimiento en Europa, tras salir del letargo científico en el que se había sumido durante la Edad Media, el cannabis volvió a ser objeto de estudio. García da Orta, un médico portugués que trabajó en India, lo menciona en su 'Coloquio sobre los simples y los medicamentos de la India'. En él afirma que era un estimulante del apetito, con propiedades tranquilizantes y afrodisíacas, por el demostrado efecto del CBD en la reducción del estrés y en la mejora del riego sanguíneo. El inglés Robert Burton, en su 'Anatomía de la melancolía' (1621), sugirió que era un remedio para paliar y curar las depresiones.

El cannabis en la era de la Revolución científica

Pero el gran paso europeo hacia el conocimiento de las propiedades terapéuticas del cannabis llegó en el siglo XVIII. En la primera mitad de ese siglo, en un contexto de optimismo científico y racionalista, se pasó del uso basado en las creencias y tradiciones populares a la aplicación del método científico para conocer a fondo qué podía ofrecer.

En 1833, el médico irlandés William O'Shaughnessy escribió un libro basado en su experiencia con enfermos en India e introdujo el cannabis en Inglaterra y Estados Unidos. Entonces, la planta se utilizaba como tratamiento de enfermedades como reumatismo agudo y crónico, hidrofobia, cólera, tétanos y convulsiones infantiles. También se usó también en ginecología y obstetricia. Y se cree que John Reynolds, el médico personal de la reina Victoria de Inglaterra, prescribía a la monarca la planta para tratar sus dolores menstruales. Este experto aseguró en la prestigiosa revista médica 'The Lancet' que "cuando es puro y se administra cuidadosamente, el cannabis es uno de los medicamentos más valiosos que poseemos".

Aubert-Roche, médico francés, también escribió sobre el uso del hachís para contrarrestar los efectos de una enfermedad tan temible como mortal: la peste. Otro francés, el psiquiatra Moreau de Tours, escribió diversos artículos en los que describía el cannabis como una sustancia eficaz, incluso, para tratar la melancolía. Moreau posteriormente fundaría el "Club des Hashischins" (el club de los hachichinos) un grupo parisino dedicado a la exploración de experiencias inducidas por las drogas (principalmente por el hachís) que contó con miembros como Charles Baudelaire, Victor Hugo, Alexander Dumas y otros intelectuales literarios franceses. Su finalidad era llevar a cabo investigaciones psicológicas con la esperanza de poder utilizar el cannabis en el tratamiento de algunas enfermedades mentales.

Cannabis en Francia

En esta época, el uso del cannabis se encontraba ampliamente extendido por Europa, por sus conocidas propiedades terapéuticas, cada vez más demostradas y documentadas. Los extractos, tinturas y aceites esenciales a base de la planta, precedentes de los aceites de CBD actuales, se podían adquirir fácilmente en cualquier farmacia de todo el Viejo Continente y en Estados Unidos, con mucha población de origen europeo. De hecho, el primer presidente de Estados Unidos, George Washington, pudo haber sido uno de los primeros usuarios de marihuana medicinal de aquel país, pues se cree que aliviaba con cannabis el intenso dolor que le provocaban sus continuos problemas bucodentales.

La medicina cannábica en el siglo XIX

A partir de mediados del siglo XIX, el interés sobre el uso medicinal del cannabis se multiplicó. En solo cincuenta años aparecieron más de cien artículos científicos hablando sobre ello, aunque todavía era muy pronto para determinar la existencia del cannabidiol y de sus propiedades. Así, a partir de 1854 fue común que en los centros médicos estadounidenses se dispensara cannabis o productos derivados. Las autoridades médicas del país consideraban que el extracto de cáñamo era un potente narcótico, que actuaba como afrodisíaco y que estimulaba el apetito, además de producir sueño, aliviar los espasmos y el dolor y calmar la inquietud nerviosa, por lo que su uso se consideraba más adecuado que el del opio.

William Osler, médico canadiense considerado como uno de los padres de la medicina moderna, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX, lo definió como el remedio más satisfactorio para la migraña, algo que estudios recientes han demostrado que se debe a la acción del CBD. También, lo describió como muy eficaz contra la dismenorrea (una menstruación con dolor) y la menorragia (menstruación abundante).

Cannabis en el siglo XIX

Medio siglo de ostracismo

Durante las primeras décadas del siglo XX, el cannabis seguía siendo una sustancia popular para el tratamiento de muchas patologías. Sin embargo, a partir de 1937, por una serie de razones que nada tenían que ver con la ciencia y la medicina, comenzó a ser criticada. La marihuana fue incluida en la lista de sustancias prohibidas en Estados Unidos, lo que creó una imagen negativa sobre todos los productos que tuviesen algún tipo de vinculación con ella.

El resto de países occidentales copió rápidamente la postura prohibicionista estadounidense, lo que dificultó el acceso a cualquier medicina cannábica. En pocos años, cayó en desuso, lo que impidió el desarrollo de estudios con métodos científicos modernos que demostrasen cuáles eran los auténticos efectos de todos sus compuestos, especialmente los dos con mayor presencia: el CBD y el THC. Solo a finales de los años setenta del siglo XX comenzó un cierto resurgir, a pesar de los obstáculos impuestos por la todavía vigente legislación prohibicionista.

El renacer en el siglo XXI

Afortunadamente, desde hace algunos años, la percepción y las leyes están cambiando. Gracias a las incontestables evidencias científicas que demuestran sus cannabinoides (en especial el CBD), la planta ayuda a miles de personas a superar o paliar los síntomas de graves enfermedades, como la epilepsia.

Si estas aplicaciones siguen demostrándose, no hay duda de que la regulación seguirá una línea más permisiva; por ello, la legalización, al menos de su uso terapéutico, será una realidad muy pronto en la mayoría de países. La relación del ser humano con el cannabis ha sido larga, pero, sin duda, todavía queda mucho por caminar juntos.

16/01/2019

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