tabaco principal

¿Por qué en Europa la marihuana se mezcla con tabaco?

  • Según la última encuesta de la organización británica Global Drug Survey, el 90 % de los consumidores de cannabis europeos fuman marihuana junto con tabaco.
  • Una práctica que empaña la imagen del cannabis al ligarlo con los perjuicios propios de los compuestos nocivos de este hábito y al riesgo de dependencia por la nicotina.
  • Razones históricas o sociales han hecho de este consumo en Europa un asunto de riesgo que se resume en una frase: el cannabis no es el problema de salud, es la mezcla con tabaco.
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Fumar cannabis con tabaco es común entre los europeos. Así lo ha demostrado el reciente informe de la organización británica Global Drug Survey al asegurar que el 90 % de los consumidores de marihuana del Viejo Continente mezclan marihuana y tabaco. Esta práctica tan extendida en Europa no es propia en Estados Unidos, donde tan solo el 8 % de los consumidores de cannabis lo unen a él. Ellos prefieren usarlo solo; no en vano, la mezcla no hace nada más que perjudicar a nuestra salud. 

Según desveló un estudio conjunto entre instituciones y universidades inglesas, mezclar marihuana con tabaco eleva la dependencia a ambas sustancias y provoca que sea mucho más difícil abandonar el consumo de cualquiera de las dos. Además, la alta tasa de mortalidad de los usuarios de tabaco, que cada año se sitúa en torno a los 8 millones de personas, añade aún más peligro a esta práctica y lo convierte en un problema de salud a tener muy en cuenta. 

Los efectos nocivos de fumar esta mezcla 

El principal riesgo de fumar cannabis con tabaco son los daños que produce este último. Como bien se sabe, el tabaco contiene nicotina, una sustancia adictiva que provoca una gran dependencia e incluso lleva a experimentar un síndrome de abstinencia cuando se deja de consumir durante un tiempo prolongado. 

Además, la nicotina es la responsable del incremento de determinadas hormonas en sangre que desregularizan el metabolismo o aceleran el ritmo cardiaco o la presión arterial, entre otras muchas consecuencias. 

Aunque no solo la nicotina es la única sustancia dañina del tabaco. Los expertos aseguran que el humo del tabaco contiene más de 7000 químicos, de los cuales se sabe que 69 provocan cáncer. Estos componentes nocivos también son la causa de otras muchas enfermedades, como dolencias cardiovasculares o problemas pulmonares que disminuyen la esperanza de vida de quienes las padecen. En el caso del cannabis, un estudio publicado por la Sociedad Torácica Americana en 2013 clasificó su humo como beneficioso para las vías respiratorias y no como cancerígeno, característica del de tabaco.

A pesar de esto, la combustión que se produce al fumar rompe los enlaces químicos de los compuestos orgánicos presentes en las plantas y los transforma en radicales libres. Estas moléculas son los encargadas del envejecimiento, a la vez que, en exceso, pueden provocar enfermedades cardiovasculares y aumentar el riesgo de padecer cáncer, principalmente en la boca, la faringe y el esófago.

Sin embargo, no todo son malas noticias para los fumadores de cannabis y tabaco. Según una investigación llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Texas en Dallas, en Estados Unidos, esta unión podría aumentar la memoria a largo plazo

Los científicos observaron que la combinación de ambas sustancias reducía el hipocampo, una región cerebral relacionada con la memoria y el aprendizaje. Sin embargo, esa disminución de tamaño no provocaba una memoria más pobre, sino que el consumo de cannabis y tabaco hacía que la capacidad memorística creciera. A esta conclusión llegaron tras analizar imágenes de resonancias magnéticas y someter a una serie de pruebas neuropsicológicas a varios grupos de voluntarios, entre los que se encontraban no fumadores, consumidores de cannabis, de tabaco y de ambas sustancias. 

Las razones de unir cannabis y tabaco

Casi existen tantos argumentos como consumidores que practican esta mezcla. Algunos aseguran que es por una cuestión de efectos. Para unos cuantos produce un efecto más agradable, relajado y controlado, mientras que otros aseguran que se consigue una euforia más intensa. 

Según un estudio publicado en la Revista Europea de Farmacología en 2007, la exposición prolongada a la nicotina produce efectos más duraderos sobre los receptores CB1, mecanismo que se activa con los compuestos cannabinoides como el THC y el CBD. Esto podría provocar que los consumidores de ambas sustancias mezcladas tuvieran experiencias mucho más prolongadas en el tiempo.

En la misma línea, otro estudio publicado en 2009 en Inhalation Toxicology ha demostrado que la mezcla de cannabis y tabaco también es capaz de aumentar la concentración de la sustancia psicoactiva THC en un porro. Para ello la investigación realizó varias pruebas con cigarrillos puros de cannabis y otros combinados con tabaco. Así, vieron que aquellos que solo contenían marihuana contaban con un nivel de THC de aproximadamente 32,7 miligramos por gramo, mientras que en los que se había mezclado con tabaco la cifra ascendía hasta 58,9 miligramos por gramo, cuando era la misma cantidad total y contenía solo un 25 % de cannabis. Según estos resultados, los investigadores pudieron concluir que el tabaco mejoraba la eficiencia de vaporización del THC en hasta un 45 %.

Sin embargo, más allá de los efectos que producen combinados, también existen otras razones de consumo por cuestiones prácticas. Por ejemplo, existe la extendida creencia de que añadiendo una pizca de tabaco se consigue una combustión más fuerte y uniforme del porro. Y también hay quienes aseguran que tan solo lo hacen para ahorrar algo de marihuana y seguir teniendo unos buenos resultados psicoactivos. 

Las diferencias de consumo entre Europa y Estados Unidos

Como ya comentábamos, solo el 8 % de los consumidores estadounidenses mezclan las dos sustancias, frente al 90 % de los europeos. Los expertos argumentan que este desfase tan grande a un lado y otro del Atlántico se debe a las diferentes formas de cultivo de la marihuana.

En Norteamérica las plantaciones no suelen utilizar fertilizantes químicos, por lo que suelen ser cien por cien orgánicas, mientras que en Europa, aunque cada vez se tiende más a estas prácticas, aún imperan los productos químicos para el cultivo. Esto repercute negativamente en los cogollos que, al ser fumados, provocan un mayor escozor en la garganta. De este modo, mezclarlos con tabaco reduce esa sensación y hace el consumo mucho más agradable.

Ahora bien, hay quien asimismo apunta a que estas diferencias en el consumo se deben a una mera tradición. Desde que llegara el tabaco a España desde Cuba (y después al resto de Europa) en el siglo XVI, su uso estuvo ligado al cigarrillo, sin apenas éxito conocido del tabaco sin combustión, algo que sí triunfó en Estados Unidos, por ejemplo en su forma aspirado y para masticar.

Así, los métodos de consumo de tabaco mediante combustión con cannabis, liado con papel de fumar o mediante pipas, se volvieron mucho más populares en Europa que en otras partes del mundo donde actualmente existe un elevado consumo de marihuana a través de los vaporizadores o por ingesta directa. Y esto mucho tiene que ver las autoridades. Por ejemplo, en países como Estados Unidos o Canadá, el vapeo se ha visto favorecido gracias a las reformas en la legislación (que si permitía este tipo de consumos en algunos estados), lo que provocó una apuesta en la comercialización y en la diversidad de productos destinados para tal práctica.

Como se puede observar, las alternativas para consumir cannabis puro y de gran calidad nos muestran una vez más la necesidad de una regulación en Europa que apueste por la marihuana de forma natural, dejando a un lado otros intereses económicos, como los de la potente industria del tabaco, que en nada benefician a nuestra salud.

29/08/2017

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