La ventilación en el cultivo de marihuana

  • El agua, el aire y la luz son los elementos esenciales para el desarrollo de cualquier ser vivo presente en nuestro planeta, y el cultivo de la planta de marihuana no es una excepción.
  • En este post vamos a poner el punto de mira en la gestión del aire en el interior de un cultivo de cannabis. Se trata de un tema clave para asegurar el éxito del cultivo, en especial para obtener cosechas abundantes y de calidad.
  • Una buena ventilación del espacio de cultivo es una de las claves para ahorrarse muchos contratiempos. Por ello, vamos a abordar el tema en detalle para que sepas cómo desenvolverte y tu cultivo se desarrolle en las mejores condiciones posibles.

La planta de marihuana es un ser vivo que respira

Para entender con claridad el papel que juega el aire en el cultivo vamos a analizar cómo respira un vegetal. Las plantas respiran como cualquier ser vivo y, aunque sus necesidades son inferiores a las de los seres humanos, también necesitan una renovación frecuente del aire en el espacio de cultivo para poder desarrollar todo su potencial.

Las plantas respiran a través de las hojas, los tallos y las raíces. Es lo que se denomina "respiración aeróbica", un tipo de respiración que utiliza el oxígeno como comburente. Las plantas tienen dos tipos de respiración: la fotorespiración y la respiración en la oscuridad. La fotorespiración se produce únicamente cuando hay luz, pero la respiración en la oscuridad tiene lugar haya o no haya luz. Por lo tanto, las plantas respiran las 24 horas del día pero durante la noche la fotosíntesis se detiene y la respiración se acrecenta.

El proceso de fotosíntesis obliga a las plantas a llevar a cabo varios procesos a la vez durante el día, mientras que en la oscuridad su capacidad de respiración es mucho mayor. Para que las plantas puedan respirar con mayor intensidad y en condiciones climáticas más confortables, es importante que la temperatura sea más baja por la noche que por el día. También hay que tener en cuenta que las raíces y el sustrato necesitan un aporte constante de oxígeno por tratarse de dos superficies de intercambio importantes que contribuyen directamente al desarrollo de la planta.

Si se cultiva con un sustrato orgánico, el aporte de oxígeno debe ser mayor ya que los microorganismos presentes son seres vivos que también tienen sus necesidades de oxígeno. La porosidad del sustrato también es un dato a tener en cuenta que influye directamente en la capacidad respiratoria del mismo. Por ello es conveniente añadir fibra de coco, perlita o turba rubia para mejorar la "respiración del suelo" o aireación. Otro elemento vital en la respiración de las plantas son sus estomas; unos orificios microscópicos, que actúan como "fosas nasales", a través de los cuales las plantas absorben el gas carbónico (CO2) y liberan el oxígeno (O2).

Aunque la mayor parte de "estomas eficaces" se encuentran en la cara posterior de las hojas, es necesario pulverizar con agua templada (20-25 ºC) las dos caras al menos 1 o 2 veces al mes para limpiarlas y eliminar el polvo. Como los orificios de los estomas son microscópicos, éstos se obstruyen con facilidad pero, si se limpian con regularidad, se consigue una capacidad respiratoria de la masa foliar óptima. En exterior este fenómeno se produce de forma natural con el agua de lluvia.

Durante el día, cuando se produce la fotosíntesis, la planta absorbe gas carbónico y expulsa oxígeno. Por la noche, el fenómeno se invierte, la planta respira el oxígeno y expulsa el gas carbónico. Por ello, en los hospitales está prohibido dejar plantas verdes que contienen clorofila en la habitación durante la noche.

En exterior, la circulación del aire y la ventilación son generadas y reguladas de forma natural por el viento. En interior, la circulación del aire se asegura con la ayuda de ventiladores, dispuestos en lugares estratégicos, que reparten el aire de forma homogénea en el espacio de cultivo. En cuanto a la renovación del aire, hay que utilizar un intractor para que el aire fresco entre en el espacio, y un extractor para evacuar hacia el exterior el aire empobrecido. En realidad, un solo aparato realiza las dos funciones con solo invertir su posición según se desee que ejecute una u otra.

Ahora que conocemos las necesidades de aire de nuestra planta favorita, vamos a profundizar técnicamente en la gestión del clima en el espacio de cultivo.

El papel de la ventilación en el cultivo de marihuana

Para garantizar el éxito de un cultivo de cannabis en interior es fundamental que exista una buena ventilación en el espacio de cultivo. Para lograrlo es necesario establecer una renovación regular del aire y adaptarla a la superficie del espacio de cultivo, independientemente de que se trate de un armario o de una sala de cultivo. Existen tres puntos capitales relativos a la gestión del aire en el espacio de cultivo que hay que respetar necesariamente para que las plantas se desarrollen de forma óptima: la limpieza de los estomas de las plantas, la circulación y la renovación del aire en el espacio de cultivo.

Es necesario que el aire circule por todo el espacio y que se renueve de forma adecuada para evitar zonas de estancamiento del aire o posibles "bolsas de aire". El aire debe circular de forma continua para que exista un equilibrio climático y es necesario evitar que se acumule aire seco o demasiado húmedo. El objetivo es conseguir una buena temperatura, un nivel higrométrico correcto, así como un aporte de oxigeno rico. Con estos elementos se crea una dinámica beneficiosa para el correcto desarrollo de las plantas y, en consecuencia, una calidad del aire homogénea en el espacio de cultivo.

Hay que evitar, en la medida de lo posible, que se generen capas de aire, ya que el aire frío tiende a acercarse al suelo y el aire caliente a subir hacia el techo. Las consecuencias directas de este tipo de situación se traduciría en una disminución generalizada del crecimiento de las plantas o en la aparición de moho o de insectos parásitos.

Además, a esto pueden añadirse problemas como el debilitamiento de la estructura de la planta, un nivel de estrés alto, un incremento de la transpiración, una disminución de la densidad de las flores y, finalmente, una influencia negativa en el rendimiento final. Pero también puede afectar al aspecto cualitativo global, es decir al aroma y al sabor de la hierba.

Todo lo expuesto indica que hay que intentar por todos los medios reproducir con la mayor exactitud posible las condiciones climáticas de exterior. Para ello es necesario seguir unas pautas que creen una armonía climática ideal para nuestro cultivo de marihuana.

¿Cuales son los equipos necesarios para crear las condiciones climáticas ideales?

1) Extractor de aire: es un aparato eléctrico que sirve para extraer el aire pobre en oxígeno del espacio de cultivo hacia el exterior. Se trata de un elemento fundamental para gestionar de forma adecuada las condiciones climáticas que necesitan las plantas para desarrollarse. La elección de este dispositivo es crucial para el éxito en las diferentes fases del cultivo.

Juega un papel fundamental por lo que recomendamos la elección de un modelo de calidad que será muy útil a largo plazo. En general es preferible sobredimensionar un poco los equipos para alargar su vida útil. Si los equipos no trabajan con su capacidad máxima, su desgaste es mucho menor y su duración mayor.

2) Intractor de aire: se trata de un equipo exactamente igual al anterior pero que se coloca en sentido invertido, y en lugar de sacar el aire, lo mete. El objetivo es la renovación de aire mediante la introducción de aire fresco y rico en oxígeno en el espacio de cultivo. La potencia necesaria es, en la mayoría de los casos, inferior a la del extractor. Como en el caso anterior es preferible decantarse por un modelo de calidad que será más duradero.

3) Caja acústica para intractor/extractor: se trata de un dispositivo de uso opcional, muy útil si queremos reducir el ruido que produce el intractor/extractor para que el espacio de cultivo sea lo más discreto posible.

4) Filtro de carbón activo: es un elemento imprescindible si las variedades que cultivamos desprenden aromas muy intensos, sobre todo si no queremos llamar la atención a nuestro alrededor. Puede que tus vecinos no compartan tu afición por las plantas de marihuana. El filtro absorbe los olores de forma eficaz gracias a la acción del carbón activo que contiene.

5) Conductos de ventilación (intracción/extracción): existe un amplio abanico de modelos y precios que van desde conductos de aluminio o PVC, muy sencillos, hasta conductos mucho más sofisticados con un revestimiento que proporciona un aislamiento acústico óptimo. La elección de uno u otro dependerá, lógicamente, de tus necesidades y de tu presupuesto.

6) Ventilador de suelo: sirve para remover eficazmente el aire que se encuentra cerca del suelo. Se utiliza principalmente en las salas de cultivo grandes con el objetivo de dinamizar los movimientos del aire en áreas de dimensiones importantes. Es preferible elegir un aparato ligeramente sobredimensionado en su diámetro para poder utilizarlo a mayor distancia. A menudo están provistos de varias velocidades, lo que permite adaptarlos a las salas de cultivo en función de su tamaño.

7) Ventilador oscilante de pie: con este aparato se consigue una ventilación eficaz de la masa foliar de las plantas, llegando incluso hasta su estructura vegetativa. También es muy eficaz para homogeneizar el aire en el fondo de la sala de cultivo. Se trata de un elemento imprescindible que recomendamos encarecidamente. La posibilidad de regular su potencia le confiere un rango de utilización muy amplio que se adapta a cualquier espacio de cultivo.

8) Ventilador suspendido: normalmente son ventiladores de suelo de diámetro pequeño/medio que se cuelgan del techo de la sala de cultivo y que se colocan entre la parte más alta de la planta y la lámpara. El objetivo es romper la capa de aire caliente que se crea en esa zona y que produce un punto caliente, perjudicial para la planta, que provoca estrés, un incremento de la transpiración e incluso quemaduras en las puntas superiores.

9) Ventilador tipo clip: es un ventilador de pequeño diámetro que se utiliza principalmente en los armarios de cultivo. Se fija directamente en la estructura del armario mediante una pinza de fijación. Es ideal para los armarios de cultivo de 1 m2.

10) Termohigrómetro: mide la temperatura en ºC o ºF y el nivel de humedad (%) del espacio de cultivo. Suelen ser capaces de registrar datos en un rango muy amplio, desde temperaturas muy bajas hasta muy altas, y en el caso de los niveles de humedad sucede lo mismo.

Ofrece la posibilidad de controlar de forma fiable los principales valores del clima en el espacio de cultivo. Lo ideal es colocar uno termohigrómetro en diferentes puntos, en función del tamaño del cultivo, para verificar que la calidad de aire es homogénea.

11) Humidificador: se trata de un aparato eléctrico opcional que permite incrementar los niveles de humedad si fuese necesario. El uso de este dispositivo dependerá del entorno y de las condiciones del lugar en el que se encuentra el cultivo.

12) Deshumidificador: se trata de un aparato opcional que es necesario cuando el lugar de cultivo es demasiado húmedo. Sirve para extraer y recoger el exceso de humedad del aire. Si el espacio de cultivo presenta niveles de humedad altos no dudes en adquirir un modelo de calidad con una capacidad suficiente. Un nivel de humedad muy alto puede dar lugar a numerosos problemas, como la aparición de hongos o plagas.

Te recordamos que en su día publicamos un post con una fórmula con la que poder calcular el consumo en euros de los equipos de tu sala de cultivo (ver el último punto).

Configuración técnica necesaria en un armario de cultivo

Si echas un vistazo a la configuración de este armario de cultivo te harás una idea clara y precisa de las necesidades climáticas de un espacio de cultivo.

El único detalle importante a tener en cuenta en este caso es que no necesitaremos un intractor ya que la intracción es pasiva. La única acción que realiza el extractor es suficiente para que se produzca la renovación del aire de forma global. No obstante, hay que estar muy atento a la "contaminación lumínica" de la sala en la que se encuentra el armario, ya que el fuelle del intractor queda abierto a la sala para que se produzca la intracción pasiva.

Configuración técnica necesaria en una sala de cultivo

En este caso la configuración técnica es más compleja porque la superficie de cultivo es más grande. Esto implica el uso de más equipos eléctricos para poder regular con precisión las condiciones climáticas. Como el espacio es mayor, hay más probabilidades de que aparezcan zonas en las que se acumule el aire, de que las temperaturas y los niveles de humedad sean más variables, de que la calidad del aire sea más heterogénea y de que se degrade con mayor facilidad, y finalmente de que se produzca un desorden climático importante.

Por ello, para poder controlar con precisión el clima en la sala de cultivo, te presentamos un esquema que te muestra la disposición idónea de todos sus componentes. Si lo observas con atención podrás hacerte una idea global del papel que juegan todos ellos y de su colocación estratégica en la sala de cultivo. Si emprendes un cultivo de unas dimensiones similares, aquí tienes la "llave del éxito" en lo que se refiere al clima.

¿Cómo elegir el intractor/extractor para mi espacio de cultivo?

A continuación te presentamos un método de cálculo bastante sencillo que es utilizado por muchos cultivadores:

Extractores: capacidad volumétrica potencial de salida del ventilador (m³/h) = Volumen de la zona de cultivo activa (m³) x valor aproximado para la renovación del aire por hora x perdida de eficacia.

El volumen de la zona de cultivo activo corresponde al conjunto de material técnico y vegetal presente en el cultivo.

Para calcular el volumen del espacio de cultivo hay que multiplicar la longitud x el ancho x la altura.

Vamos a tomar como ejemplo una configuración bastante simple con 2 lámparas de 600 W HPS, lo que abastece a un espacio de 1,20 m x 2,40 m x 2,5 m= 7,20 m3.

Una vez calculado el volumen del espacio de cultivo, solo hay que multiplicarlo por el volumen de aire a renovar por hora.

En casi todos los cultivos de interior que no disponen de aire acondicionado o de un aporte extra de CO2, utilizamos la "pulgada" como unidad, lo que corresponde a 1/minuto. Entonces para hallar el volumen de aire a renovar por hora hay que multiplicar el volumen del cultivo por 60 (minutos).

En los casos en los que se utiliza un filtro de carbón activo acoplado al extractor hay que prever una perdida de eficacia del 25% de su capacidad total inicial. Hay que tener en cuenta la vejez del filtro, su diámetro y la longitud total del conducto ya que estos parámetros engendran perdidas lógicas. Se estima que un 25% de perdida de eficiencia es un dato global bastante exacto. Para aplicarlo al cálculo basta con multiplicar el total por 1,25.

Capacidad volumétrica potencial de salida del ventilador (m³/h) = (Volumen de la zona de cultivo activa (m³) x 60) x 1,25.

Lo que trasladado a nuestro cálculo nos ofrece el dato que buscamos:

Capacidad volumétrica de extracción de aire mínima necesaria = ((1,2 x 2,4 x 2,5) x 60) x 1,25= 540 m3/h.

El dato obtenido nos indica la capacidad de extracción mínima en m3/hora que debe tener nuestro extractor de aire. En este ejemplo tendríamos que utilizar un extractor con una capacidad de evacuación de aire de al menos 540 m3/h.

Como ya hemos comentado con anterioridad, siempre es preferible la elección de un equipo con una capacidad de extracción más alta y más potente.

El equipo adecuado a las necesidades del cultivo que hemos tomado como ejemplo sería un extractor Max-Fan Pro AC 60/615 (con una capacidad de renovación del aire de 615 m3 y un conducto de 160 mm). Si queremos contar con un margen más amplio, se podría elegir un RVK 150 Sileo E2 L1 (720 m3/h y conducto de 150 mm).

Esperamos que este post te ayude a comprender la importancia de la gestión del clima en el cultivo de marihuana y sobre todo a obtener buenas cosechas.

02/03/2018

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