manual evitar mal viaje cannabis

Manual para evitar (o solucionar) un mal viaje de cannabis

  • Un mal viaje al consumir cannabis puede ocurrirle a cualquiera.
  • Y si bien es posible controlar algunos factores que pueden hacer que nos dé un “amarillo”, no está de más saber cómo actuar en caso de que no logremos evitarlo.
  • Respira, cálmate y espera relajado a que se pase esta crisis psicodélica: esas deben ser tus máximas prioridades.
  • Pero la solución está llena de matices. Te los explicamos.
manual evitar mal viaje cannabis

Si cada persona es un mundo, los efectos a la hora de consumir cannabis en sus muy distintas formas también contemplan una singular variedad, incluso en el caso menos agradable de todos, el del mal viaje. Conocido con ese nombre ('bad trip' en inglés) o con el aún más popular 'amarillo', 'pálida 'o 'blancazo', se trata de una crisis psicodélica que puede hacer acto de presencia a través de una amplia gama de síntomas.

Para algunos, vivir la experiencia de un mal viaje se trata de un error de novato producido por factores tan diversos como no beber suficiente agua o, simplemente, por la impericia de las primeras veces. Sin embargo, ni los consumidores de cannabis más experimentados están libres de que les dé un amarillo a causa de la hierba. De hecho, se puede deber a algo totalmente circunstancial, como el estado de ánimo que se tenga en el momento de consumir, y verse influido por la gente que nos acompañe, la música que escuchemos o incluso el tipo de luz que haya en la estancia en la que nos encontremos.

Tal es la variabilidad de la experiencia del mal viaje que hasta la influencia de la cantidad que se consuma parece aleatoria: si bien algunos achacan la aparición de un 'bad trip' al consumo de una dosis demasiado grande, debido a los altos porcentajes de THC que incorporan las variedades de cannabis actuales, también los hay que vinculan la experiencia negativa a dosis pequeñas. En este último caso, la cantidad consumida de cannabis traería consigo un efecto relativamente débil que permitiría cierta resistencia psicológica por parte del organismo al viaje que nos tiene preparado. De esta forma queda claro que, aun tratando de controlar todos estos factores, se trata de algo impredecible que puede sorprender a cualquiera.

También se puede producir un mal viaje, por ejemplo, por consumir marihuana contaminada con restos de pesticidas o fertilizantes, aunque los estudios que se han hecho sobre el tema arrojan más preguntas que respuestas y no explican en detalle el riesgo de manera cuantificable.

Y por último hay que tener en cuenta que el cannabis ingerido tiene unos efectos mucho más intensos y duraderos que inhalado, por lo que se pueden producir malos viajes entre neófitos a la hora de comer alimentos con marihuana. La explicación la tiene la ciencia: cuando el cannabis se ingiere en lugar de ser fumado o vaporizado, el hígado descompone el THC en un nuevo compuesto, llamado 11 hidroxi-THC.

Este metabolito es más potente que el THC y cruza la barrera hematoencefálica más fácilmente, produciendo efectos más psicodélicos en el cerebro. Para estas personas que empiezan, los caramelos de marihuana o infusiones ligeras podrían ser una forma sencilla de ingerir cannabis con seguridad, mientras que todavía están aprendiendo cómo les afecta a su propio cuerpo.

En cuanto a los síntomas, no hay un diagnóstico clínico de esta llamada "psicosis cannábica". Es posible que estos síntomas aparezcan y crezcan de la misma forma que lo hace una bola de nieve. Quizá a nuestro alrededor haya alguien a quien primero veamos silencioso y retraído. Estos indicios crecen y crecen y pueden desembocar en una crisis de ansiedad acompañada de episodios en los que el miedo y la paranoia hagan acto de presencia.

Así, el consumidor que viva un mal viaje puede notar que pierde el control, ya que afecta a las nociones del tiempo y el espacio: hay casos extremos en los que se deja de tener conciencia de uno mismo o de las partes del cuerpo e incluso se pueden sufrir ligeras alucinaciones. Todo ello, mezclado con síntomas físicos relacionados; sin ir más lejos, con la ansiedad, que podría provocar problemas a la hora de respirar, o la taquicardia.

No obstante, no debe cundir el pánico: tener una experiencia negativa es poco frecuente. Si bien es relativamente habitual la aparición de algún momento puntual de ansiedad o escuetas percepciones visuales, solo si estas son prolongadas o potencialmente graves requerirán de una actuación por parte del consumidor o de quienes le acompañen.

¿Cómo evitarlo?

Ante la variedad de factores que pueden influir a la hora de vivir un mal viaje, hay poco que hacer para prevenirlos. Sin embargo, hay una pequeña receta que permitiría minimizar las posibilidades de comprobar cómo es esta experiencia.

Todo pasa por tratar de controlar el entorno lo máximo. Así, estando en un lugar familiar, tranquilo y rodeado de personas de confianza que no vayan a agobiarte en ningún caso, es difícil que la situación llegue a descontrolarse y que cualquier posible vivencia negativa sea tan solo un efecto de corta duración. Además, gozar de buena salud tanto física como mental puede ser clave para evitar un amarillo, pues los mareos o el palidecer de la piel tienen mucho que ver con la tensión arterial de cada uno.

Si aun así nuestro organismo responde en alguna ocasión con una de esas crisis psicodélicas al consumo de marihuana, hay formas de controlar el mal viaje para evitar males mayores. Tanto tú como los que te rodean podéis seguir una serie de recomendaciones con las que minimizar los síntomas.

Ante todo, lo más importante es evitar entrar en pánico cuando llegan los primeros indicios de que algo no va bien. Tratar de mantener la calma es clave. La cultura popular, acompañada de la opinión personal de los usuarios en distintos foros de internet, provocan que haya un sinfín de supuestos consejos que van desde el consumo de productos azucarados como la Coca-Cola hasta el uso de medicamentos como la aspirina, que supuestamente contrarresten las señales del 'bad trip'.

Sin embargo, simplemente hay que intentar estar relajado: respirar con tranquilidad inhalando aire por la boca y exhalándolo poco a poco, relajar todos y cada uno de nuestros músculos y esperar a que el mal viaje pase y los efectos disminuyan. Esos deben ser los principales objetivos. También se puede actuar como lo hacemos frente a una bajada de tensión y que pocas veces se hace en cuando viene el amarillo: subir las piernas hacia arriba. La "teoría del bajón de azúcar" para explicar las causas de un mal viaje han enterrado sus causas reales y su correspondiente proceder para atenuarlo.

Para lograrlo, nada mejor que hacer, en un primer momento, que la paz reine a nuestro alrededor. Nada de música ni de televisión, para aclarar algo la mente. De esta forma, será más fácil centrarse en relajar nuestro cuerpo. Una vez logrado, podemos poner música que nos tranquilice aún más o nos resulte familiar, o incluso una película que nos guste.

Además, es recomendable cambiar de ambiente: si estamos en un lugar de interior, salir a la calle sirve de ayuda, y viceversa. También es útil cualquier cosa que nos distraiga de nuestros pensamientos en ese momento. ¿Hacer unos estiramientos? Se puede ¿Tomar algo de té verde para relajarte? Adelante. ¿Quizá un zumo? Fantástico, la hidratación es un factor importante a tener en cuenta para minimizar el efecto. Todo ello, teniendo en cuenta que lo mejor que puede hacerse es tratar de charlar con quien nos acompañe para que lleve las riendas de la conversación y ponga algo de serenidad en el momento.

¿Cómo pueden ayudarnos?

En otras ocasiones, no serás tú quien viva el amarillo en primera persona, sino que acompañarás a un amigo que esté en pleno mal viaje tras consumir cannabis. En ese caso, también es recomendable saber qué hacer para echarle una mano a nuestro acompañante y hacer más llevadera la experiencia.

Para empezar, nada de repetir cosas obvias como "cálmate". Hablar es una buena opción, pero no está de más hacer preguntas concretas, como qué es lo que está sintiendo en ese momento o si puede distinguir alguna parte concreta de su cuerpo. Todo ello, sin olvidar que cuando nos toca estar al lado de alguien en esa situación hay que ser paciente y comprensible.

Además, algo realmente útil es recordarle al viajero qué es lo que ha tomado. Así podrá tomar conciencia de que lo que está sucediendo es tan solo uno de los posibles efectos de lo que ha consumido y que es cuestión de tiempo que todo vuelva a la normalidad.

Por último, en esa conversación tampoco viene nada mal comentar cosas que acerquen al usuario a la realidad. Por ejemplo, diciendo qué hora es ayudaríamos a atenuar la distorsión del tiempo que podría estar viviendo nuestro compañero.

En cualquier caso, tanto para quien viaja como para quien acompaña al consumidor que vive esta crisis psicodélica, es importante tener siempre presente que, más allá de un agravamiento por taquicardia a causa de la ansiedad, se trata de una experiencia cuya intensidad variará en función de nuestra capacidad de controlarla: respira, tranquilízate y espera a que el amarillo se vaya. Siempre lo hace. Y recuerda que, como muchas otras cosas en la vida, cada uno es diferente; y sólo porque algo no sea agradable para una persona no significa que no sea una experiencia segura y placentera para los demás.

19/07/2016

Comentarios de nuestros lectores

4 comentarios
5 sobre 5 (basada en 4 comentarios de usuarios)
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  1. 5 sobre 5
    Hola gente, gracias por esos consejos es un tema esto de los malviajes, me esta pasando seguido pero intermitentemente. Osea aveces fumo y todo bien, pero despues otro día fumo igual en la misma situación y me malviajo, afortunadamente ya lo estoy piloteando mejor, gracias por esos consejos
  2. 5 sobre 5
    La verdad es que quisiera darle las gracias a la persona que escribio esto ya que me ha ayudado muchisimo. De verdad esto es muy util. Muchísimas gracias!

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