El experimento de cannabis regulado de Países Bajos publica sus primeros resultados: más oferta, precios a la baja y un mercado ilegal que resiste

  • Países Bajos acaba de publicar los primeros resultados de su experimento para crear una cadena de suministro de cannabis completamente regulada, y los datos empiezan a dibujar qué ocurre cuando los coffeeshops sustituyen el abastecimiento clandestino por cannabis producido por cultivadores autorizados. De momento, la marihuana regulada se ha abaratado, la variedad disponible ha aumentado y no se observa un incremento significativo del consumo. Sin embargo, el mercado ilegal continúa activo y el hachís se ha convertido en uno de los principales puntos débiles del nuevo sistema.

Los resultados proceden de la primera medición de seguimiento del Experiment Gesloten Coffeeshopketen, el ensayo que actualmente se desarrolla en diez municipios neerlandeses. El estudio ha sido realizado por Breuer&Intraval, RAND Europe y el Trimbos Institute por encargo del WODC, el centro de investigación del Ministerio de Justicia y Seguridad de Países Bajos. Los investigadores compararon la evolución de los municipios participantes con otros diez municipios en los que continúa funcionando el modelo tradicional.

La fase experimental comenzó el 7 de abril de 2025 y los datos de esta primera evaluación abarcan hasta el primer trimestre de 2026. Se trata, por tanto, de resultados todavía preliminares: el experimento durará cuatro años y habrá nuevas mediciones antes de la evaluación definitiva prevista para 2028. Aun así, esta primera fotografía permite observar algunos cambios importantes en el funcionamiento del mercado.

Más variedad en la oferta y nuevos productos en los coffeeshops

Uno de los resultados más claros es el aumento de la oferta. Los coffeeshops de los municipios participantes disponen ahora de más variedades de marihuana, tipos de hachís y pre-rolls que antes del experimento. Además, este aumento de la oferta fue mayor que el registrado en los diez municipios de comparación, que no participan en el experimento y donde los coffeeshops continúan funcionando bajo el sistema tradicional de abastecimiento no regulado.

La regulación también ha ampliado el tipo de productos disponibles; edibles, vapes y concentrados han comenzado a aparecer en buena parte de los establecimientos participantes, aunque esta diversificación ha despertado una nueva preocupación entre municipios y organizaciones de prevención: algunos de estos productos se comercializan con concentraciones de THC muy elevadas y existe inquietud sobre si el consumidor recibe información suficiente para interpretar correctamente su potencia y dosificación. El Gobierno ha revisado ya la información que acompaña a estos productos y ha encargado al Trimbos Institute una investigación específica sobre cannabis de alta potencia.

La evolución del suministro resulta especialmente interesante porque uno de los grandes problemas durante la puesta en marcha fue precisamente la dificultad para disponer de suficiente cannabis regulado. Ahora la situación comienza a invertirse. Durante las entrevistas realizadas para el estudio, algunos productores advirtieron de que el aumento de la capacidad productiva está acercando al sector a una situación de sobreproducción, con acumulación de existencias y presión a la baja sobre los precios.

 

La marihuana baja de precio, el hachís casi lo duplica

Los precios reflejan bien este desequilibrio. El precio medio del cannabis regulado de producción neerlandesa pasó de 11,55 euros por gramo antes del experimento a 10,09 euros durante esta primera fase. En los municipios que mantienen el sistema anterior, la variación fue mucho menor: de 11,23 a 11,04 euros.

El hachís siguió exactamente la trayectoria contraria. En los municipios experimentales, el precio medio pasó de 11,67 a 21,12 euros por gramo, mientras que en los municipios de comparación aumentó de 10,62 a 12,65 euros. La explicación parece estar, al menos parcialmente, en los problemas de abastecimiento que acompañaron el inicio del experimento. La oferta de hachís regulado tardó más en alcanzar suficiente volumen y variedad, hasta el punto de que la obligación de vender exclusivamente hachís procedente de productores autorizados no comenzó a aplicarse plenamente hasta septiembre de 2025.

El comportamiento de los consumidores parece haber respondido a esa situación. El estudio detectó un aumento de la cantidad de hachís adquirida en transacciones ilegales dentro de los municipios participantes, mientras algunos usuarios parecen haber desplazado sus preferencias hacia la marihuana. Los propios investigadores señalan que ambos fenómenos podrían estar relacionados con la escasez de hachís regulado durante los primeros meses.

El mercado no regulado sigue teniendo clientes

Uno de los objetivos más importantes del experimento es comprobar hasta qué punto una cadena regulada puede desplazar al mercado clandestino. Por ahora, este último continúa teniendo presencia, aunque los investigadores advierten de que todavía no pueden determinar con precisión su tamaño ni establecer un efecto claro del experimento sobre él.

Las razones que ofrecen los consumidores para seguir comprando fuera de los coffeeshops resultan reveladoras:

  • Precios más bajos
  • Una mejor relación calidad-precio percibida
  • La posibilidad de comprar cantidades mayores

Los servicios de entrega y los vendedores contactados mediante teléfono o aplicaciones de mensajería siguen siendo los principales canales utilizados. Los resultados muestran así una de las dificultades prácticas de cualquier proceso de regulación. La existencia de una alternativa legal no hace desaparecer automáticamente el mercado no regulado. Para desplazarlo, la oferta regulada también tiene que competir en disponibilidad, variedad y precio. Lo ocurrido con el hachís durante los primeros meses ofrece un ejemplo bastante claro: cuando la oferta legal no cubrió adecuadamente la demanda, algunos consumidores recurrieron al circuito ilegal.

Más cannabis disponible, pero NO más consumo

Quizá uno de los datos más relevantes de esta primera evaluación sea precisamente lo que NO ha ocurrido. El aumento de la oferta legal no se ha traducido, hasta el momento, en un aumento apreciable del consumo. Los investigadores no encontraron diferencias significativas entre los municipios participantes y los de comparación en el número de visitantes de los coffeeshops, la frecuencia de las visitas, los días de consumo al mes o el número de porros consumidos por jornada.

Tampoco aparecieron cambios claros atribuibles al experimento en indicadores de salud, bienestar o consumo problemático. Sí se modificaron algunos patrones de compra. Los clientes de los coffeeshops participantes valoraron mejor la relación calidad-precio de la marihuana que antes del experimento y aumentó la cantidad media adquirida en cada transacción.

También creció la proporción de consumidores que afirmaban utilizar principalmente marihuana frente a hachís o una combinación de ambos. Los investigadores, sin embargo, consideran que todavía es demasiado pronto para determinar qué significan exactamente estos cambios.

Tampoco se han detectado hasta ahora efectos claros sobre la seguridad o la convivencia alrededor de los coffeeshops. La valoración de la calidad de vida en estas zonas se mantuvo entre 7,6 y 7,8 puntos sobre diez, en niveles similares a los registrados antes del experimento. Aunque aumentaron algunas quejas relacionadas con ruido, tráfico o personas merodeando, estas también crecieron en los municipios de comparación, por lo que no pueden atribuirse directamente al nuevo modelo.

Una cadena más transparente, pero todavía en construcción

Más allá de precios y consumo, el estudio señala otro cambio menos visible: la regulación ha aumentado la transparencia de la cadena. Productores, coffeeshops, municipios y organismos supervisores disponen ahora de más información sobre el origen y las condiciones de producción del cannabis, mientras que el sistema de trazabilidad permite seguir los productos desde el cultivo hasta la venta.

La implantación no ha sido completamente fluida. Durante los primeros meses hubo quejas sobre un sistema de track & trace complejo y susceptible a fallos, aunque buena parte de estos problemas parece haberse reducido a medida que avanzaba el experimento. Es precisamente esta fase de adaptación la que obliga a interpretar los primeros resultados con cautela.

La recogida de datos se realizó muy cerca del inicio del experimento y una parte del periodo analizado todavía estuvo marcada por problemas de abastecimiento, especialmente de hachís. El propio WODC subraya que todavía no es posible establecer efectos inequívocos sobre consumo, salud pública, seguridad, convivencia o mercado ilegal. Aun con estas limitaciones, la primera evaluación empieza a ofrecer pistas interesantes.

El cannabis regulado ha conseguido ampliar la oferta y competir en precio en el mercado de la marihuana sin que, por ahora, se observe un aumento general del consumo. Al mismo tiempo, el caso del hachís demuestra que el mercado ilegal conserva terreno cuando la oferta regulada resulta escasa o demasiado cara. Los próximos informes permitirán comprobar si estos primeros movimientos son simples problemas de rodaje o anticipan algunos de los desafíos estructurales de un mercado de cannabis completamente regulado.

Preguntas frecuentes

¿En qué consiste el experimento de cannabis regulado de Países Bajos?

Es un proyecto del Gobierno neerlandés que estudia qué ocurre cuando los coffeeshops pasan a abastecerse mediante una cadena regulada. Se desarrolla en diez municipios, donde los establecimientos participantes venden cannabis producido por cultivadores autorizados y sometido a requisitos de trazabilidad y control de calidad. Sus resultados se comparan con los de otros diez municipios que no participan en el experimento y mantienen el sistema tradicional.

¿Cuáles son los primeros resultados del experimento de cannabis de Países Bajos?

La primera evaluación muestra que en los municipios participantes ha aumentado la variedad de cannabis disponible y que el precio medio de la marihuana regulada ha bajado de 11,55 a 10,09 euros por gramo. Hasta el momento no se ha observado un aumento significativo del consumo atribuible al experimento. Sin embargo, el hachís regulado ha sufrido problemas de suministro y fuertes aumentos de precio, mientras que el mercado ilegal continúa teniendo presencia.

¿Ha conseguido el cannabis regulado reducir el mercado ilegal en Países Bajos?

Todavía es demasiado pronto para determinarlo. Los primeros resultados indican que algunos consumidores siguen recurriendo al mercado ilegal, principalmente por el precio, la relación calidad-precio y la posibilidad de comprar cantidades mayores. El caso del hachís sugiere además que, cuando la oferta regulada es insuficiente o demasiado cara, parte de la demanda puede desplazarse hacia canales no regulados.

01/10/2026

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