esqueje principal

¿Cuáles son las diferencias entre plantar semillas y esquejes de marihuana?

  • Semillas vs esquejes de marihuana. La primera decisión a la que se enfrentan aquellos que quieren iniciarse en el cultivo de la marihuana es la elección de la técnica de siembra: utilizar semillas o esquejes.
  • Decantarse por un método u otro determinará tanto el desarrollo de las plantas y su productividad como los cuidados que habrá que dedicarle, así como la calidad de la cosecha resultante. Analizamos las principales diferencias entre ambas técnicas de cultivo para que la elección sea algo más fácil.
esqueje principal

Todo aquel que se inicie en el cultivo de cannabis debe tomar una inevitable decisión al comenzar una plantación: ¿plantar semillas o esquejes? Esta elección, que puede parecer poco importante, marca en realidad todo el proceso de cultivo, así como al resultado que se obtendrá. Y aunque habitualmente conocemos la dinámica de crecimiento de las semillas, los esquejes o clones suelen ser menos populares entre los más inexpertos.

Se trata de pequeños trozos cortados de una planta adulta que se estimulan para que desarrollen raíces y, por tanto, puedan dar lugar a un nuevo individuo. Así, pese a que el objetivo es el mismo ya utilicemos una u otra estrategia, cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así como distintas particularidades que pueden hacerla más o menos apropiada según el caso.

1- Información en el ADN

Una de las diferencias principales entre ambos métodos de cultivo radica en el ADN de las plantas que obtendremos. Si utilizamos esquejes, estaremos usando directamente un pedazo de un individuo con ciertas cualidades genéticas. Sus genes guardan información sobre la variedad de la que se trata y su resistencia, por ejemplo, a plagas y enfermedades, entre otros factores.

Al emplear un esqueje, el vástago tendrá la misma información genética que la planta madre de la que procede, con lo que no existirá ningún tipo de variabilidad en su ADN de una generación a otra. De esta manera, podemos asegurarnos de que nuestro cultivo tiene unas características muy concretas, una opción interesante si queremos mantener las propiedades y calidad de nuestra cosecha durante generaciones. Tampoco hay dudas sobre el género de los nuevos individuos: si la planta de la que proceden era hembra, ellos también lo serán.

Esto podría suponer una ventaja con respecto a las semillas, pues hasta hace pocos años no había más remedio que esperar a que la planta mostrara sus preflores para saber si era macho o hembra. Ahora, gracias a la aparición de las semillas feminizadas, la identidad de género ya no es un handicap de una planta germinada frente a una planta clonada.

2- Problemas e inquilinos indeseados

No obstante, el factor genético también puede suponer un grave inconveniente cuando utilizamos clones. Del mismo modo que presentan fortalezas, los individuos de los que provienen los brotes son vulnerables a ciertas enfermedades o deficiencias. Si así fuera y alguno de estos factores afectaran a nuestra cosecha, darían al traste con todo nuestro cultivo. Además, los esquejes que proceden generalmente de cultivos de interior suelen venir acompañados de plagas como trips, arañas rojas, hongos...

Con las semillas nos aseguramos que las plantas nacen limpias desde un principio. Pero también deberemos asegurarnos de que nuestro cultivo tiene aquellas características que nos interesan cuando las compramos a un distribuidor de confianza que indique la variedad y sus peculiaridades. Sin embargo, la reproducción natural de las plantas de cannabis da lugar a una gran variabilidad genética, con lo que puede costarte más tiempo y pruebas encontrar el tipo que más te gusta.

3- Desarrollo de las raíces

Las raíces también son distintas según la técnica de cultivo que hayamos elegido. Una vez colocadas en la tierra y acondicionadas correctamente, las dos partes que conforman las semillas se separarán para dejar paso a los primeros brotes que originarán la plántula. Con este método de cultivo, el nuevo vegetal se ancla al sustrato desde el primer momento, desarrollando unas raíces fuertes cuya vigorosidad repercute en la salud de la planta.

El nuevo individuo poseerá un sistema radicular dominado por una raíz primaria o principal muy poderosa que se hunde en el suelo alcanzando gran profundidad, aprovechando así la humedad de las capas más bajas y aportando estabilidad a la planta. Un sistema radicular más desarrollado favorece, además, la absorción de nutrientes: cuanta más superficie para captar alimento, mayor cantidad podrá tomar. Por todas estas razones, las plantas procedentes de semillas se caracterizan por ser muy productivas.

Sin embargo, aquellos vegetales que crecen a partir de un esqueje no tienen vigor suficiente para desarrollar unas raíces gruesas; solo generan un sistema radicular fibroso formado por raíces secundarias. Estas son incapaces de alcanzar la misma productividad, sostener las partes aéreas del vegetal con la misma fuerza y llegar a zonas tan profundas como las raíces de plantas procedentes de semillas.

Debido a esta diferencia, la utilización de semillas está especialmente indicada para cultivos de exterior, donde las plantas necesitan aguantar las condiciones meteorológicas, aprovechar al máximo los nutrientes del suelo y aclimatarse a la luz solar. Los individuos provenientes de clones suelen proceder, además, de plantas de interior, por lo que les cuesta adaptarse a las condiciones ambientales más duras.

4- Particularidades del ciclo vegetativo

Uno de los aspectos positivos que muchos aprecian en la utilización de esquejes es que pueden plantarse más tarde y tienen un periodo de crecimiento más corto: las plantas alcanzan antes la edad adulta y la floración, por lo que el cultivador puede recoger la cosecha antes.

Sin embargo, aunque parezca que esta técnica de cultivo presenta mayores facilidades (después de todo, la planta que utilizamos ya ha germinado), la realidad es bien distinta. Para que los esquejes salgan adelante necesitan grandes cuidados y dedicación. Además, las plantas serán más sensibles al primer trasplante. Cuando este se produce, suele darse un periodo de 'shock' debido al cambio, de forma que el joven vegetal necesitará unos requerimientos especiales de luz y nutrientes para superar esta fase.

En el caso de que nos decantemos por usar clones en el exterior, debemos tener en cuenta también que la fecha idónea para comenzar el cultivo no es la misma. Las semillas suelen plantarse a mediados de la primavera, aunque conviene esperar hasta finales de abril o principios de mayo para evitar el frío y las abundantes lluvias que pueden dañar las pequeñas plántulas.

En el caso de los esquejes, aún tendremos que retrasar un poco más el cultivo, hasta mediados o finales de mayo, pues los clones son mucho más sensibles a las condiciones meteorológicas y necesitan más horas de luz para desarrollarse correctamente. Además, al proceder de plantas de interior, les cuesta aclimatarse a la luz solar, pues no tiene defensas frente a los rayos ultravioleta, con lo cual si no hacemos una aclimatación progresiva perderemos bastantes hojas debido a las quemaduras producidas por la luz solar.

5- Vigor y producción

Las plántulas que proceden de semillas tardan un poco más en crecer y desarrollarse en los primeros momentos. El ciclo suele retrasarse en torno a un mes, pero luego estas plantas crecen más vigorosamente que las que proceden de esquejes. Tampoco hay que olvidar que, naturalmente, las plantas de cannabis tienen un ciclo vegetativo anual, es decir, han evolucionado genéticamente para desarrollarse en un periodo de un año, por lo que con una semilla podemos empezar antes nuestro cultivo, obteniendo una notable diferencia de tamaño a favor de las semillas.

Con los esquejes en exterior tenemos que esperar a que los días sean realmente largos, ya que si los plantamos antes comienzan a florecer prematuramente, para después entrar en un proceso de revegetación que frena su desarrollo. Y es que cuando usamos esquejes, estamos yendo en contra de la naturaleza de la especie: las plantas de marihuana no están diseñadas para continuar activas y florecer durante periodos de tiempo que superan el año. De este modo, si cultivamos clones, estamos utilizando una planta ya madura, por lo que su rendimiento seguramente sea menor y dará lugar a menos brotes y cogollos.

Otro de los inconvenientes de los clones consiste en que, tras realizar este proceso en generaciones y generaciones de la misma planta, a la larga la potencia de esta se verá reducida. Así, quienes se decantan por el cultivo con esquejes están obligados de vez en cuando a buscar una nueva planta madre de la que extraerlos si quieren conservar la calidad del resultado final.

6- Oferta y garantías

El mercado también pone algunas condiciones a la hora de elegir una u otra opción de cultivo. Lo primero que hay que considerar es el aspecto legal: al contrario de lo que ocurre con las semillas de marihuana, cuya venta está totalmente permitida, la distribución de esquejes no está autorizada. Esto repercute en la cantidad de variedades de cannabis que podremos encontrar en el mercado. Mientras que el abanico es amplio en el caso de las semillas, tendremos muy poco donde elegir si nos decantamos por los clones.

Además, aunque adquiramos estos a un distribuidor fiable, siempre corremos el riesgo de que contengan algún tipo de plaga o de enfermedad procedente de la planta madre. Esto no pasa con las semillas. Por otro lado, los bancos de genéticas se encargan de garantizar la calidad de sus productos, controlando que las variedades de las que disponen cumplen con los requisitos y tienen las cualidades (sabor, olor, potencia, efectos) esperadas. En suma, al cultivar desde semilla tenemos mayor facilidad para su compra y muchísimas más variedades entre las que escoger.

Pero más allá de todas estas ventajas e inconvenientes objetivos, la elección de una u otra técnica de cultivo depende también de lo que desee el cannabicultor. Para muchos no produce la misma satisfacción sacar adelante una cosecha a partir de semillas que de esquejes, pues no es lo mismo ver crecer una parte de una planta madre que cultivar algo nuevo desde la simiente. Por eso, una vez conocidas las diferencias principales entre ambos métodos, tus preferencias y gustos marcarán esta decisión que puede determinar el futuro de tus plantas.

10/03/2017

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