Cáñamo en Italia

Los agricultores italianos se vuelcan con el cáñamo

  • Los bajos precios del trigo y la desecación de la tierra han activado el interés por el consumo del cáñamo, cuyo rendimiento económico es mucho mayor.
  • Desde 2016, el cultivo del cáñamo es legal, lo que ha provocado un incremento muy importante de la producción de esta planta y el nacimiento de una importante industria.
  • La planta de cáñamo mejora de la calidad de la tierra y su fertilidad.
Cáñamo en Italia

Italia es una potencia industrial, tanto a nivel europeo como global. No obstante, la agricultura sigue siendo un sector muy importante. Se estima que el 35 % del territorio italiano se dedica a la agricultura o al pasto, que ocupa el 4 % de la población activa del país. Entre los cultivos más extendidos se pueden encontrar el trigo, la vid, la aceituna y, cada vez más, el cáñamo.

En los últimos años, diversos países han sufrido una brutal crisis económica. Italia ha sido uno de ellos, con repercusión en el sector agrícola. A pesar de que ya se ha producido una cierta recuperación, los agricultores locales todavía ven lejos la mejoría que ya se percibe en otros sectores.

La realidad del campo italiano es que los precios de los productos agrícolas se mantienen muy bajos, especialmente el trigo, lo que unido a la pérdida de calidad y fertilidad de la tierra, y a que las grandes empresas que importan el grano cobran un alto precio, ha llevado a muchos agricultores a explorar el cultivo de otras especies vegetales. En este marco, el cáñamo se está convirtiendo en una alternativa a la que cada vez se dedican más productores.

El cáñamo es un producto más rentable

El cáñamo es uno de los nuevos cultivos que ha comenzado a extenderse, con cada vez más personas y más superficie de tierra dedicadas a esa planta. El auge comenzó en 2016, cuando se legalizó su cultivo. La legalización tenía como objetivo fomentar la producción de cáñamo, permitiendo el cultivo para uso no farmacéutico con un contenido de THC inferior al 0,2 %. Este objetivo parece logrado, dado que en pocos años la extensión de tierra se ha incrementado de 400 hectáreas a las cerca de 4000 que actualmente existen. Con ello han proliferado productos como la 'ricotta' de cáñamo, los ladrillos ecológicos, las pastas y las galletas de cáñamo.

Semillas de cáñamo

El sur de Italia es una zona pobre y agrícola, que contrasta con el norte industrializado de ciudades como Milán y Turín. Es precisamente en la Italia meridional donde podemos encontrar diversos ejemplos de este proceso de reconversión agrícola que ha situado al cáñamo como una salida a la crisis.

La cooperativa agrícola Colli Erei se encuentra en Sicilia. Esta empresa agrupa a alrededor de una veintena de trabajadores y ha logrado producir 150 toneladas de cáñamo. Entre sus objetivos se encuentra promover y comercializar el producto en la región. De hecho, su producción se destina a hacer pasta, aceite y harina. La cifras económicas hablan por sí solas, ya que si se analiza de forma comparada se observa que el cáñamo resulta mucho más rentable para estos agricultores. En el mercado, la venta de trigo produce una ganancia de unos 250 euros por hectárea cultivada. El cáñamo, en cambio, puede rentabilizarse diez veces más, al llegar a los 2500 euros por la producción en la misma extensión de tierra.

El cultivo de cáñamo es bueno para la tierra

La práctica del monocultivo es perjudicial para el suelo. Durante muchos años se ha cultivado solo trigo, sin alternarlo con otros cultivos y con un bajo nivel de diversificación. Ello ha favorecido la erosión del suelo, con el consiguiente riesgo de pérdida de fertilidad y de productividad. De hecho, según los datos del Consejo de Investigación y Análisis de Economía Agrícola de Italia, la tierra sembrada con trigo duro disminuyó un 7,4 % en el sur de Italia el año pasado, y en más del 9 % en el norte del país. La producción global disminuyó en más del 4 % durante el último año, lo que demuestra que este cultivo se encuentra en retroceso, ante los problemas económicos y ambientales que genera.

Con la expansión del cultivo del cáñamo se abre una vía para que el suelo dedicado tradicionalmente al trigo recupere un mayor nivel de fertilidad. Pero también, para volver a poner en uso tierras que habían sido abandonadas por su baja producción y la poca rentabilidad que ofrecían sus usos o producciones.

Cultivo de cáñamo

Y es que cada vez es más evidente que el cáñamo cuenta con propiedades muy beneficiosas para la salud de los terrenos y para recuperar el bienestar de la tierra. Así lo están demostrando agricultores de los campos de Taranto, en la región sureña italiana de Apulia, quienes tras ver cómo una toxina presente en los pastos acababa con su rebaño de ovejas han decidido utilizar el cáñamo para devolver la riqueza a los terrenos sobre los que plantaban.

La razón de esta contaminación se debe a la planta de acero Ilva, una de las más grandes de Europa. Fundada en 1905, la fábrica ha causado un gran impacto medioambiental en la zona de Taranto, hasta tal punto que ha llegado a contaminar los suelos con sus desechos. Para solucionarlo los campesinos implantaron un proceso de fitorremediación, un término acuñado por el doctor Ilya Raskin del Centro de Biotecnología de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) en el que se usan especies vegetales en cultivo de rotación para descontaminar los suelos, depurar las aguas residuales o incluso limpiar el aire en espacios interiores. En concreto, con el cultivo del cáñamo en Apulia se consiguió que los contaminantes fueran absorbidos por las raíces de la plantas, que almacenan y, en algunos casos, transforman las toxinas en sustancias inocuas.

Gracias a esto unos 100 agricultores y ganaderos que vivían cerca de la factoría no han tenido que desplazarse para poder continuar con su labor. Si las plantaciones siguen a este ritmo, muy pronto Apulia podría llegar a convertirse en uno de los epicentros del cannabis con bajo THC en Italia.

Una antigua potencia en la producción del cáñamo

El cultivo del cáñamo ha sido frecuente a lo largo de la historia de la península itálica. En la antigüedad, los romanos cultivaron esta planta; lo hicieron, precisamente, aprovechando la rotación de los cultivos, diversificando la producción y evitando agotar los suelos.

Fibras de cáñamo

Lo más sorprendente es que, en pleno siglo XX, Italia era el segundo país productor de cáñamo, solo superado por la Unión Soviética. En la década de los 40, el país transalpino le dedicaba más de 100.000 hectáreas. El declive llegó con la expansión de las fibras sintéticas, que desplazaron al cáñamo como materia prima. De forma paralela, la lucha contra las drogas asestó otro duro golpe al sector, especialmente con la adhesión a la Convención Única sobre Estupefacientes, en 1961.

Casi 60 años después, el cáñamo vuelve a ser una planta importante en la agricultura italiana. La ley de 2016, además del cultivo, permite la comercialización de sus flores. Ello ha dado lugar al florecimiento de un mercado de venta de cannabis 'light', al cual se dedican más de 500 comercios y establecimientos en todo el país, con las repercusiones económicas que esto implica. El uso de estas flores es muy variado, ya que pueden usarse, por ejemplo, para tisanas o como planta aromática. No obstante, parece que la mayoría de clientes simplemente las fuman: aunque tiene un bajo nivel de THC, ofrecen una inmediata y agradable sensación de relajación tras su consumo.

Los productores esperan que en poco tiempo se abra el camino a la legalización del cultivo de plantas con un nivel de sustancias psicoactivas por encima del 0,2 % y para el desarrollo de la experimentación farmacéutica. Esto significaría un empujón importante para la recuperación económica del campo italiano y la consolidación de una industria potente en el sector del cannabis a nivel mundial.

01/11/2018

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