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Marihuana terapéutica en Holanda: el país que vende cannabis en las farmacias aún tiene mucho por hacer

  • Holanda es un país pionero en la venta de cannabis terapéutico en farmacias, aunque aún tiene que superar algunos obstáculos para que aumente el número de pacientes que se benefician de ello. La hierba solo se receta cuando no hay otras alternativas, suele ser cara y no la cubren todos los seguros de salud, por lo que aún muchos recurren al mercado ilegal para adquirirla. Te contamos cómo es el programa de marihuana medicinal de este país europeo.
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En Holanda el uso de cannabis con fines medicinales está permitido desde marzo de 2003, y se vende legalmente en las farmacias desde el 1 de septiembre del mismo año. Fue en ese momento cuando la Oficina de Cannabis Medicinal (OCM), adscrita al Ministerio de Salud, Bienestar y Deportes, comenzó a distribuir marihuana terapéutica legal para los pacientes que lo necesitaban, de acuerdo a lo especificado por la Convención Única de Estupefacientes de 1961 de Naciones Unidas.

Holanda se convertía así en el primer país que dispensaba marihuana en farmacias, mientras que Gran Bretaña, algunos lugares de Estados Unidos, Australia y Canadá aún estaban en proceso de lograrlo. Desde ese momento, más de 2.000 farmacias tienen la obligación legal de tener cannabis terapéutico en 'stock' y dar instrucciones sobre cómo preparar infusiones con la planta y cómo consumirla con un vaporizador. Por aquel entonces, se esperaba que alrededor de 10.000 pacientes pudieran beneficiarse del nuevo medicamento.

La marihuana se destina, especialmente, a aliviar los síntomas de determinadas enfermedades como el sida, el cáncer terminal, la artritis y la esclerosis múltiple; e incluso aquellos que viajen fuera del territorio holandés pueden llevar la medicación si cuentan con un certificado apropiado. Sin embargo, a pesar de la ventaja de este país en comparación con otros más restrictivos como Italia o España, no todas las cuestiones relacionadas con el programa de marihuana medicinal holandés son favorables para sus pacientes. Aún faltan avances y seguir eliminando prejuicios.

Hace poco más de un año, el 12 de junio de 2014, nació Foundation Patient Group Medicinal Cannabis (PGMCG), con el objetivo de reunir a pacientes de todo el país para hacer fuerza frente a un Gobierno conservador que comienza a dar marcha atrás en lo relativo a politicas cannábicas, y también para asesorar a pacientes en todo lo relacionado con el consumo de cannabis para uso terapéutico.

Marian es su fundadora, tiene 52 años y fibromialgia, osteoporosis, problemas para dormir y dolor crónico, por lo que lleva veinte años medicándose con marihuana. Hace tres, un médico se la recetó por primera vez de forma legal. Explica a Dinafem que ahora su trabajo es luchar para normalizar la planta, sus extractos y derivados como "herramienta de apoyo terapéutico", así como ayudar a personas enfermas a entender cuáles son sus posibles aplicaciones.

"Los pacientes suelen tener dudas de cómo convencer a su médico de que el cannabis medicinal es apropiado para ellos", asegura, aunque también reciben consultas de facultativos que quieren más información sobre el tratamiento de ciertas enfermedades con este remedio.

Los pacientes holandeses tienen la suerte de poder contar con un sistema que hace que la OMC se encargue de la producción del cannabis, de derivarlo a las farmacias y de permitir que estas se lo vendan legalmente a los pacientes. Eso sí, sólo pueden obtenerlo bajo receta médica y cuando los medicamentos habituales no estén funcionando o tengan demasiados efectos secundarios.

La misma organización se encarga de la producción con fines científicos y de investigación, y puede exportar el medicamento cannábico a otros países (como Italia, Alemania, Finlandia, Canadá o la República Checa) en caso de que se lo encarguen.

A pesar de que la OMC es la única autorizada para producir marihuana medicinal, a modo de excepción, en 2006 un tribunal holandés decidió no multar a un paciente que tuvo que cultivar sus propias plantas "debido a una situación de emergencia", por lo que la resolución "fue excepcional para este paciente", explica Marian. "No todos tenemos libertad para producirlo".

La organización trabaja con un laboratorio certificado que se encarga de controlar el envasado para que "los pacientes reciban un cannabis seguro". Entre otras cosas, se comprueba el contenido de cannabinoides, la estabilidad del producto, la humedad, si tiene o no pesticidas, metales pesados y otro tipo de sustancias.

De momento las farmacias holandesas solo venden cinco variedades de cannabis medicinal (Bedrobinol, Bedrocan, Bediol, Bedica y Bedrolite), aunque en opinión de Marian aún es una oferta muy limitada. Cada lote de marihuana medicinal que recibe una farmacia tiene su propio certificado, donde debe especificarse toda la información relativa al producto.

A pesar de que la OMC garantiza la calidad de la hierba, los pacientes no tienen acceso a esa información, no saben lo que están tomando. "Para nosotros es un misterio", cuenta Mariam, y añade que los enfermos exigen conocer todas las características del producto: desde los cannabinoides hasta las características de los terpenos.

Lo que sí pueden conocer esos pacientes es el porcentaje de THC o CBD que tiene la variedad (la más fuerte llega al 22% de THC). Tampoco ayuda mucho a la trasparencia de información el monopolio al que está sometida la producción: desde marzo de 2005, Bedrocan BV es la única empresa contratada por el Ministerio de Sanidad holandés para cultivar y suministrar estas variedades de cannabis medicinal a las farmacias, las cuales tiene registradas como marcas comerciales. Se trata de una empresa especializada en el crecimiento interior de productos vegetales bajo circunstancias artificiales, que a finales de los 90 se introdujo en el sector cannábico y actualmente, según reza su página web, "es la única empresa en el mundo que produce cannabis medicinal estandarizado".

A pesar de que, en un principio, las autoridades estimaban que el número de pacientes que se beneficiarían del medicamento ascendería a 10.000, Mariam asegura que, a estas alturas, solo 1.200 pacientes compran la hierba en farmacias holandesas. "Probablemente muchos de ellos aún la obtienen de forma ilegal", admite, tal vez a través de 'coffee shops' cuyo cannabis, según la OMC, en ocasiones está contaminado por algunos patógenos.

Sin embargo, a muchos pacientes no les queda otra opción que comprar la marihuana por otras vías, puesto que en las farmacias suele ser muy cara (cuesta alrededor de 10 euros por gramo) y porque, al menos de momento, no es algo que esté financiado por el Estado: solo una de cada cinco personas consigue la marihuana terapéutica mensual que necesita sin tener que pagar por ella.

Quienes lo hacen es gracias a algunas aseguradoras privadas, puesto que con la Ley de Seguros de Salud que entró en vigor en 2006, estas entidades pueden decidir costear o no el cannabis que requieran sus pacientes. Como cada una es libre de establecer sus propias reglas, no todas ofrecen este servicio, por lo que desde la PGMCG están conversando con ellas para que comiencen a confiar en los beneficios de la planta y a apoyen a los enfermos.

Por otro lado, a pesar de ser un país pionero en la venta de marihuana medicinal, Marian cree que se debe poner énfasis en la investigación cannábica y, a este respecto, asegura que Holanda nunca ha sido una referencia, sino que está muy por detrás de países como Israel, Canadá, Estados Unidos o incluso España. Por eso espera que se fomenten los estudios sobre la planta, especialmente los relacionados con el cáncer, y también que la población empiece a recibir más información y consejos sobre el tema porque "es ahí donde comienza el camino a la legalización".

De hecho, opina que para que el ámbito medicinal sea realmente efectivo debe tener lugar la legalización en todos los aspectos (también en el recreativo). "Esperamos que el Gobierno regule la marihuana totalmente" porque reducirá muchos delitos, traerá beneficios económicos y hará que los sectores más reacios comiencen a confiar en los beneficios médicos de la planta.

Sin embargo, augura un futuro difícil, especialmente porque en los últimos tiempos en Holanda se está criminalizando todo lo que tiene que ver con el cannabis. Pero confia que si pacientes, investigadores, científicos, médicos y abogados se unen todo es posible. "Juntos somos más fuertes".

08/09/2015

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