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Cómo utilizar el Co2 para aumentar la productividad de tu cultivo de marihuana

  • Dicen que cada maestrillo tiene su librillo. En el mundo del cultivo de la marihuana existen muchas leyendas, recetas que pasan boca-oreja y que se presentan como la panacea, una solución mágica capaz de obrar auténticas maravillas. Muchas veces estos increíbles “crecepelo” no funcionan como esperábamos y nuestras plantas, lejos de transformarse en la amazonas cannábica que nos habían prometido, apenas notan las diferencia. Sin embargo, de vez en cuando, descubres algo que realmente sí marca la diferencia. Hoy te proponemos que pruebes el Co2 para aumentar la producción y la densidad de tu cosecha, no es un producto milagroso, pero si se utiliza bajo las condiciones adecuadas, puede significar una apreciable mejora en la calidad y la cantidad del resultado final.
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Puede que ya hayas escuchado hablar de la aplicación del Co2 para mejorar el cultivo de cannabis, pero quizá te suene a un método algo complicado y costoso. En realidad no lo es, hay diferentes maneras de aplicar este sistema, y a continuación te explicamos todo lo que debes saber sobre este “truquito” que, bien utilizado, llenará tu despensa de suculentos y apretados cogollos de marihuana. Vamos a ello.

¿Qué es el Co2?

El Co2 es un gas incoloro, inodoro y no inflamable que se encuentra presente en el aire, así de simple. Para entendernos, durante la fotosíntesis, las plantas toman Co2 y lo transforman en oxígeno. El ser humano hace el proceso inverso, al respirar tomamos el oxígeno del aire y expulsamos Co2, es por ello que nuestra relación y coexistencia con el reino vegetal es tan importante.

El proceso de fotosíntesis de las plantas, se realiza a través de las hojas, que reciben la luz solar y con la ayuda de la clorofila y el dióxido de carbono (Co2), producen la savia elaborada. Además la planta durante este proceso, expulsa oxígeno a través de sus hojas. Es por ello que el Co2, que se encuentra en una concentración del 0.03% al 0.04% (300 o 350 partes por millón o ppm) de forma natural en el aire, es elemental para la fotosíntesis y el consecuente desarrollo de la planta. Por este motivo, la abundancia de Co2 en el ambiente propicia y acelera el proceso de fotosíntesis, estimulando así su crecimiento y producción.

¿Cómo se utiliza el Co2 en el cultivo de la planta de la marihuana?

En el cultivo de interior, es muy importante renovar el aire de la habitación o el armario a través de un sistema de extracción e intracción con el fin de que los niveles de Co2 se mantengan lo suficientemente altos como para que las plantas de marihuana reciban el aporte necesario para poder desarrollarse correctamente. Las plantas de marihuana tienen un metabolismo bastante rápido, es por ello que pueden consumir todo el Co2 de un cuarto de cultivo cerrado en pocas horas, si esto sucediera nos encontraríamos con un grave problema, pues la fotosíntesis y el crecimiento apenas se desarrollan cuando los niveles de Co2 caen por debajo del 0.02%.

Pero…¿Qué pasa si no solo nos limitamos a mantener unos niveles “correctos”, sino que aumentamos la concentración de Co2 más allá de la densidad natural en el aire?

EL resultado de “enriquecer” el ambiente con dióxido de carbono es un aumento del rendimiento de las plantas:

• Acelera el metabolismo de la planta: aumento del crecimiento y desarrollo (hasta un 30% teniendo en cuenta que el resto de condiciones sean óptimas y no haya restricciones de agua, luz o nutrientes).

• Disminución de los daños por contaminantes en el aire.

• Reducción de los tiempos de cultivo de la planta de marihuana e incremento en la producción.

• Aumento de la resistencia de las plantas a factores ambientales o shocks por estrés.

Este sistema se llama abonado con Co2 o fertilización carbónica y consiste en añadir más dióxido de carbono al ambiente en el que se realiza el indoor, alcanzando unos niveles óptimos de entre el 0.12% y el 0.15% (de 1200ppm a 1500ppm). Un proceso que se debe hacer idealmente cuando los focos están encendidos, es decir, hay que tratar de evitar la inyección de Co2 cuando las plantas “duermen” (de noche, las raíces necesitan oxígeno para crecer). También es aconsejable dejar de añadir Co2 las dos últimas semanas de cultivo.

Cuando se utiliza este sistema, hay que tener en cuenta que las plantas de marihuana, al desarrollarse a más velocidad, también van a demandar más cantidad de agua y nutrientes, por eso, si decides introducir la fertilización con Co2 a tu cultivo de cannabis, debes estar muy atento a las necesidades de tus plantas y probablemente necesitarás aumentar la frecuencia de riego y abono. De todas formas, no te anticipes, la cualidad más importante para un buen cultivador es observar e interpretar las señales y los síntomas.

También es importante controlar el sistema de intracción y extracción, pues no sirve de nada añadir Co2 al cuarto de cultivo si el sistema de renovación del aire está a demasiada potencia, perderemos tiempo y dinero. Se trata de ir controlando cuánto Co2 añadimos, cuándo, e ir jugando con el sistema de extracción de aire para que los niveles sean óptimos.

Hay varios sistemas para aumentar el Co2 en el ambiente, es muy importante controlar los niveles en todo momento, ya que en cantidades demasiado elevadas (concentraciones mayores al 2%), puede ser tóxico para el ser humano. Es importante poner muchísima atención en este aspecto, pues en concentraciones demasiado elevadas, el Co2 puede ser mortal para las personas. Los daños a la salud dependerán tanto del nivel de concentración de este gas en el ambiente como del tiempo de exposición. Es por ello que si utilizas este método en tu cultivo de cannabis debes controlar en todo momento que el nivel de dióxido de carbono no suba por encima del 0.15%. 

¿Qué sistemas de fertilización carbónica existen?

1-Sistemas complejos o avanzados:

Generadores de Co2: Aparatos muy similares a una estufa que generan dióxido de carbono a través de la combustión.

Pros: Son eficaces y de fácil manejo

Contras: Son caros y en muchas ocasiones no se pueden utilizar en los meses de verano porque hacen que suba la temperatura. El calor y el agua son subproductos de la combustión, esto puede hacer que la humedad en el ambiente incremente significativamente y fomentar la aparición de hongos. Es muy recomendable tener un sistema de control y reducción de la humedad si se va a utilizar un generador de Co2. Además, si el combustible no se quema completamente o de forma adecuada, los generadores de Co2 pueden liberar otros gases tóxicos.

 

Sistemas de inyección de Co2: Consiste en instalar unas bombonas que contienen dióxido de carbono y que lo van liberando en el ambiente de forma controlada a través de un medidor de flujo, una válvula selenoide y un temporizador por periodos.

Pros: son muy fáciles y sencillos de instalar y están prácticamente exentos de riesgos porque no producen gases tóxicos, calor, ni agua.

Contras: las bombonas deben ir acompañadas de un medidor que controle la cantidad de Co2 que se libera en el ambiente, y por lo general estos medidores no son baratos. Además hay que controlar eventualmente que el sistema de dosificación funcione correctamente. En general es un sistema bastante costoso y que requiere de unos conocimientos previos por parte del cultivador de cannabis.

 

Levaduras: Se trata de utilizar los mismos hongos que participan en el proceso de fermentación del pan. Estas levaduras actúan sobre los azúcares y los carbohidratos generando alcohol y Co2, y alcanzan su máximo rendimiento a una temperatura de 26 grados.

Hazlo en casa de forma sencilla: mezcla una taza de azúcar, un paquete de levadura (como la utilizada en las panaderías) y tres litros de agua templada (vigila que no esté ni muy fría ni muy caliente, la temperatura es importante para que la levadura se active). Mete esta mezcla en una garrafa, de agua por ejemplo, y agujerea el tapón de forma que el Co2 que el hongo va produciendo se libere en el ambiente. ¡Voilà! Fácil, sencillo y barato.

Pros: es muy fácil de hacer y es barato. No genera calor, gases tóxicos o agua y tampoco necesita electricidad.

Contras: hay que cambiar la mezcla hasta tres veces al día y es difícil medir la producción de Co2, lo cual dificulta el mantenimiento de unos niveles estables. El olor que produce la fermentación es muy fuerte y desagradable. Desaconsejamos este sistema para cultivos de cannabis de gran envergadura.

• Hielo seco: este sistema consiste en utilizar bloques de Co2 congelado y comprimido, que una vez colocados en el cuarto de cultivo a una temperatura ambiente se van deshaciendo y pasan de un estado sólido a gaseoso. Por tanto, liberan Co2 de manera constante en el ambiente, que puede ser repartido por todo el cuarto a través de ventiladores.

Pros: es un sistema limpio y discreto y no produce otros gases tóxicos, calor o agua. Es cómodo y sencillo de instalar.

Contras: Resulta difícil de almacenar y una vez se ha comenzado a derretir no puede interrumpirse el proceso, lo único que se puede hacer es ralentizarlo aislando los bloques en neveras portátiles (siempre dejando una salida para el Co2). Puede llegar a ser muy caro si se hace un uso continuado. Es difícil de controlar, pues muchas veces debido a la temperatura de los cuartos de cultivo, el hielo seco se derrite a mayor velocidad de lo que puedes necesitar, esto lo hace un sistema poco estable.

• Bicarbonato y vinagre: este sistema es adecuado para espacios no demasiado grandes de cultivo y para llevarlo a cabo debes idear un sistema que haga gotear vinagre (ácido cético) sobre una base de bicarbonato. La reacción entre estas dos sustancias producirá pequeñas cantidades de Co2 que se liberarán en el ambiente.

Pros: es un sistema doméstico, barato y fácil de construir que no produce calor ni vapor de agua.

Contras: el principal problema que presenta este sistema es que se hace difícil controlar la cantidad óptima de Co2 en el ambiente, se tarda mucho en alcanzar el nivel necesario y pero luego por el contrario este puede seguir subiendo hasta alcanzar una concentración demasiado alta que puede ser perjudicial para las plantas.

• Cubos o bolsas de compost: una opción intermedia entre los sistemas más caros y complejos y los que son totalmente caseros. Se trata de unas bolsas o cubos que contienen compost de materia orgánica y que producen Co2 de manera natural.

Pros: Es un sistema cómodo, fácil de instalar y cada cubo dura unos 90 días (tiempo suficiente para cubrir todo un cultivo). No produce calor, agua ni gases tóxicos residuales.

Contras: una vez se inicia el proceso, no se puede interrumpir, no es un sistema que se pueda activar y desactivar a placer del cultivador.

 

 

01/07/2016

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