charas cosecha

Cómo sacarte una buena cantidad de Charas en vísperas de tu cosecha

  • El inicio del otoño trae el comienzo de la temporada de cosecha. Ya son muchos meses de cultivo, y el penetrante olor a resina que despiden tus plantas, probablemente, te esté haciendo sentir impaciente por degustar los frutos de tu trabajo. Debido al secado, falta bastante tiempo para eso, pero puedes encontrar un atajo: prepara tu propio 'Charas', un hachís fresco de la mejor calidad, que te servirá para entrever la calidad de tu cultivo y darte un merecido homenaje por tu esfuerzo.
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Esta técnica milenaria, originaria de los pueblos del Indostán, se basa en extraer el hachís de las plantas mediante las manos unos días antes de su cosecha. Parece una proceso muy rudimentario, pero tiene su razón de ser: al extraer los tricomas de la plantas mientras todavía están en pie, se consigue obtener una resina con un elevado grado de THC y un porcentaje inusualmente bajo de otros cannabinoides como el CBD, cuyo número aumenta con el proceso de oxidación de los cogollos durante el secado. El resultado es un costo tremendamente psicoactivo y cerebral, que por sus cualidades mentales se utiliza desde hace siglos en los rituales religiosos de los pueblos de la cordillera de los Himalayas.


El método tradicional consiste en frotar delicadamente todas las ramas y cogollos.(Foto).

Como nosotros solo tenemos acceso a pequeños cultivos, tendremos que hacer algunas modificaciones a este método ancestral de extracción del hachís, y no exprimir al máximo los cogollos, sino solo un poco. De lo contrario, perderíamos gran parte del potencial de toda nuestra pequeña cosecha. Con ese fin, utilizaremos también el momento del manicurado para obtener resina, transgrediendo un poquito el estilo clásico en pos de un equilibrio que nos resulte rentable.

Hay que empezar la extracción cuando la planta todavía está en pie. Con las manos bien limpias, presionaremos ligeramente los cogollos con la suficiente intensidad como para notar que su resina ambarina se empieza a adherir a las palmas de nuestras manos, pero con la delicadeza necesaria para no espachurrarlos.

Se debe repetir esa operación con mucha paciencia y tacto, por todas las zonas de nuestras plantas susceptibles de contener esa melaza ambarina que es la resina, y después frotarnos las manos la una contra la otra para sacar unos filos hilos de hachís que parecen como de plastilina, y que cuando los empecemos a juntar, irán formando una china. Hay que atacar especialmente, en busca de resina, a las zonas bajas de la planta donde normalmente crecen cogollos que no acaban de madurar o desarrollarse correctamente, y que nos van a cundir más como materia prima para nuestras chinas de Charas, que para ser fumados tal cual.


La resina tiene un color verdusco en los primeros compases de este sistema de extracción manual. (Foto).

Una vez que hayamos acabado este proceso, cortaremos las plantas y comenzaremos con el manicurado del que también esperamos rascar algo de resina que nos ayude a completar esos 10 o 20 gramos de Charas que podemos reunir si trabajamos bien. Después de que hayamos cortado las plantas y las empecemos a despojar de sus hojas, iremos aferrando los cogollos con firmeza, pero delicadamente, con el objetivo de ir concentrando una buena cantidad de resina de las plantas entre nuestras manos.


Una vez que se vaya secando y compactando, irá tomando su característico tono negro. (Foto).

De manera regular, seguiremos frotando las manos entre sí para generar más 'hilos' de Charas y le iremos dando un vistazo a nuestras tijeras de podar, para irlas limpiando de resina e ir haciendo una postura cada vez mayor. Si seguimos este método, al final de la jornada tendremos las manos completamente negras de resina compactada, los cogollos no habrán sufrido perceptiblemente, y tendremos en nuestro poder varias chinas bien gordas de esta delicatessen cannábica. Un buen truco para mejorar su calidad es añadirle unas pequeñas micras de materia vegetal de la planta para que adquieran un aroma más definido y un sabor más denso.


La calidad y cantidad final dependerá de nuestra paciencia y esmero. (Foto).

Es importante darles un pequeño secado

A medida que se le vaya secando la humedad a esas bolas que hemos ido compactando, irán tomando cada vez un color más negro o marrón oscuro, síntoma inequívoco de que hemos hecho bien nuestro trabajo y no hay mucha materia vegetal en nuestro Charas casero. Para ese menester, lo mejor es meter las chinas en la misma caja de madera que utilizamos para curar la hierba y dejarlas secando, una semana como mínimo. Así, las piedras se irán curando suave y lentamente, potenciando sus sabor y densidad, a la par que van cogiendo el olor de la marihuana en que está en el recipiente. Imagínate que aroma pueden desprenden tus tolas tras compartir reclusión con unas puntas de Kush-N-Cheese o tras estar atrapadas con unos cogollos monstruosos de Moby Dick. Será en este período, cuando la capa externa de las chinas se endurecerá y su interior habrá adquirido la consistencia y estructura necesaria para que una vez fumadas despidan un fuerte y penetrante olor a hachís, no a marihuana.


Un pequeño secado es imprescindible, da carácter y densidad al sabor de nuestro Charas casero.(Foto).

Hay un gran abanico de efectos y sabores

El Charas se extrae tradicionalmente de las Sativas que crecen en la exuberante cara norte de los Himalayas. Ahora bien, puedes emplear su técnica de elaboración con cualquier variedad. A la clásica distinción de efectos entre Indicas y Sativas se suma al sabor o efecto de cada genética en particular. Cuanto más Sativa sea tu elección, más te acercarás a un viaje mental en toda regla. Si lo extraes de una Original Amnesia prepárate para volar desde el sofá. Un viaje psicodélico que quizás solo se pueda equiparar a los subidones que da el Charas extraído de una buena Strawberry Amnesia o la experiencia extracorpórea de un buen hachís fresco de Critical+ 2.0.

Si por el contrario, te decantas por la experiencia de sacar Charas de plantas con predominancia Índica, tendrás una dulce estancia en sofá, por ejemplo. Para ese objetivo, son totalmente recomendables la Bubba Kush – que te dejará noqueado–; la California Hashplant – que te dejará sedado, a gusto, y con un regusto denso a hachís árabe– o la Shark Attack – qué te pegará un bocado tremendo en el cerebro, de ahí su nombre– .


Puedes elaborarte tantos tipos de Charas como variedades hay de marihuana. (Foto).

07/10/2014

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