cannabis sintetico medicina

¿Se puede sacar provecho terapéutico del cannabis sintético?

  • A pesar de que los activistas por la legalización defienden que la marihuana en su estado natural es la mejor opción de consumo para los pacientes que la necesitan, la aprobación por parte de la FDA estadounidense del dronabinol, una marihuana líquida sintética, reabre el debate sobre las ventajas y desventajas de los derivados artificiales del cannabis que carecen del llamado ‘efecto séquito’.
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Primero fueron las pastillas de marihuana y, ahora, una 'bebida'. La Agencia de Alimentos y Medicamentos del Gobierno de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado el uso del dronabinol líquido, una suerte de marihuana sintetizada a partir del principal ingrediente de la planta, el tetrahidrocannabinol.

Comercializado bajo el nombre de Syndros, el compuesto ya está disponible con prescripción médica para tratar la pérdida de peso en los pacientes con sida y con anorexia y para aliviar las náuseas y los vómitos en aquellos que se someten a quimioterapia y que no responden a los tratamientos convencionales.

"Es un líquido fácil de tragar que permite que la dosis se module en función de los efectos clínicos", explicó John N. Kapoor, CEO y presidente de Insys Therapeutics, la compañía farmacéutica que lo desarrolla, tras el anuncio. "Creemos que las características de este producto, unidas a los servicios de atención al paciente, se convertirán en un elemento diferenciador para enfermos y para los profesionales que lo prescriban", añadió.

De la misma forma que sucedió tras la aprobación de las pastillas de marihuana –también dronabinol pero bajo el nombre comercial de Marinol–, el debate sobre su efectividad ha vuelto a la palestra, y se alzan de nuevo las voces de aquellos que reclaman que la planta de cannabis tiene mejores efectos cuando se consume en su forma natural.

Uno de ellos es el doctor Perry Solomin, el jefe médico de la 'startup' médica HelloMD, con base en San Francisco. Este especialista cree que el punto negativo de sustancias como Marinol o Syndros es que no poseen el 'entourage effect' o 'efecto séquito'. Este término, acuñado en 1999 por el investigador israelí Raphael Mechoulam, hace referencia a que los compuestos secundarios de la planta de marihuana, como por ejemplo otros cannabinoides y los terpenos, pueden aumentar los efectos beneficiosos del THC y reducir la ansiedad inducida por su psicoactividad.

Debido a esto, cuando un químico se separa del resto de los componentes del cannabis, como en el caso del dronabinol, el efecto médico de la marihuana es diferente y, en la mayoría de los que recurren a la planta para aliviar sus dolencias, más débil. "Muchos de nuestros pacientes prefieren experimentar todo el rango de efectos de la medicación", concreta Solomin, porque la mayor parte de los enfermos que recurren a la marihuana tiene un amplio abanico de síntomas. También otros estudios han demostrado que los efectos de los cannabinoides se ven aumentados o mitigados por otros compuestos secundarios como los terpenos. Incluso pequeñas cantidades de terpenos (aceites fragantes que dan al cannabis su olor) pueden lograr una gran diferencia.

Según la teoría del 'efecto séquito', todas las moléculas que componen la planta actúan en combinación para funcionar mucho mejor desde el punto de vista medicinal. Se ha demostrado que decenas de cannabinoides, cetonas, ésteres, lactonas, alcoholes, ácidos grasos, esteroides y terpenos proporcionan gran potencial terapéutico solo cuando trabajan juntos y no cuando lo hacen de manera individual. Sin embargo, no siempre actúan todos al mismo tiempo, sino que cambian según diferentes combinaciones.

Sin embargo, y a pesar de la preferencia de algunos pacientes por la planta completa en su versión natural, la aprobación de la FDA trae consigo numerosos beneficios. Para empezar, es una confirmación más de que la marihuana –aunque sea en su versión sintética– puede ayudar a tratar distintas dolencias y un paso, aunque pequeño, hacia otras posibles legalizaciones. Por desgracia para los aficionados de la planta, y aunque el organismo americano ha incluido a este medicamento en el Grupo III –una forma de etiquetarlo como seguro y libre de tendencias adictivas–, su versión natural, el cannabis, sigue en la categoría I junto a sustancias como la heroína.

Otro de los puntos interesantes de este nuevo medicamento en forma líquida es que será más fácil de absorber que su versión en pastillas, algo especialmente útil para ciertos pacientes. El doctor William Eidelman, con base en Los Ángeles y especializado en el tratamiento con marihuana, recomienda el cannabis para algunas dolencias y ha prescrito durante los últimos años Marinol a sus pacientes. En su opinión, además de la ventaja de la absorción, Syndros facilitará que los doctores puedan modificar las dosis de forma más precisa, en función de las necesidades y la respuesta de los pacientes.

A la seguridad aportada por estas compañías farmaceúticas, que revisten estas medicinas basadas en la planta de un halo de respetabilidad y legalidad, hay que unir que un mayor número de medicamentos aceptados aumenta la posibilidad de realizar triquiñuelas. Así, aquellos que consigan una receta médica para alguno de estos compuestos en las regiones donde la marihuana recreativa no es legal podrán fumar de la planta original sin temor a que un test revele que no son las pastillas lo que están consumiendo: los exámenes de drogas más básicos no muestran la diferencia entre el compuesto natural y el fármaco sintético.

Sin embargo, no hay que confundir estas versiones, desarrolladas de forma controlada en un laboratorio y aprobadas por la FDA, con otros compuestos sintéticos, en muchas ocasiones peligrosos y que simulando ser marihuana o derivados se venden a potenciales usuarios de cannabis. Estas sustancias psicoactivas, asequibles en el mercado bajo una amplia variedad de marcas, son una manera peligrosa de consumo y, en ocasiones, tienen poco de marihuana. K2 o Spice han sido las más populares en los últimos años y las culpables de que muchos incautos que las han adquirido hayan acabado en el hospital con ataques al corazón o efectos psicóticos, como ansiedad extrema, paranoia y alucinaciones.

Catherine Jacobson, directora de los ensayos clínicos en Tilray, una compañía médica de cannabis canadiense, defiende que las empresas que trabajan en productos sintéticos de marihuana tienen que recorrer todo el desarrollo y la preparación farmacéutica, lo que convierte a los medicamentos resultantes en opciones muy seguras y comprobadas. "Creo que es realmente importante entender la diferencia entre un preparado que ha tenido que pasar por todos los estadios de un ensayo clínico de uno que no lo ha hecho", destaca.

Aunque la marihuana sintética desarrollada por las compañías farmacéuticas no es el ideal de consumo, su introducción en el mercado legal de los medicamentos supone otro reconocimiento de los efectos positivos de los componentes del cannabis. Además de una opción más para mejorar la salud de aquellos que lo necesitan, ofrece a los médicos un método más para jugar con las dosis y encontrar la más adecuada. La planta en su estado natural seguirá siendo la reina, pero sus sustitutos sintéticos prestarán, al menos por el momento, un servicio a la salud y a su posible legalización.

15/08/2016

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