Cannabis y esquizofrenia

La marihuana no es una causa de esquizofrenia, según el mayor estudio hasta el momento

  • Dos importantes estudios ponen en duda que el consumo de cannabis pueda originar esta enfermedad.
  • Las evidencias apuntan a que el incremento del consumo no ha supuesto un aumento proporcional en el diagnóstico de casos de esquizofrenia.
  • La predisposición al consumo y a la aparición de esquizofrenia pueden tener orígenes genéticos comunes.
Cannabis y esquizofrenia

Uno de los debates científicos que más controversias ha generado, tanto en el ámbito académico como en el conjunto de la sociedad, ha sido la relación entre el consumo de sustancias y la aparición de determinadas enfermedades. La esquizofrenia es una enfermedad que ha venido vinculándose de forma muy frecuente con el consumo de marihuana. Una simple búsqueda rápida por internet nos permite acceder a multitud de noticias y artículos cuyos titulares aseguran que se han encontrado evidencias indiscutibles sobre la existencia o inexistencia, según el caso, de tal relación causa-efecto.

A lo largo de 2018 se han publicado los resultados de algunas investigaciones, cuyo resultado avanza en la tesis de que, en modo alguno, el consumo de cannabis es un factor determinante para la aparición de la esquizofrenia. Entre estos se encuentra el mayor de estudio realizado hasta el momento, a partir de datos de 180.000 personas: una muestra de tal magnitud refuerza las conclusiones que se han alcanzado.

Medicina y esquizofrenia

El consumo de cannabis y los casos de esquizofrenia no crecen de forma proporcional

Por segundo año consecutivo, el King's College de Londres ha publicado la Encuesta Internacional del Cannabis. En la correspondiente a este año participaron 1231 consumidores de cannabis. Cada uno de ellos debía exponer sus experiencias en el consumo de la planta, señalando las percepciones sobre el nivel de placer alcanzado y las sensaciones vinculadas a algún tipo de experiencia psicótica.

Las respuestas obtenidas apuntaban a que aquellos que disfrutaban de experiencias calificadas de placenteras son más proclives a mantener el hábito del consumo de marihuana. Sin embargo, aquellos consumidores cuya experiencia fue negativa mostraron una mayor predisposición a abandonar el consumo. Si esto es así, el estudio señala que aquellas personas cuyas experiencias son negativas, entre las cuales parece lógico incluir a aquellas que padezcan esquizofrenia, tenderán a cesar el consumo.

Otro dato importante incluido en el estudio es utilizado para rebatir la tesis de que el consumo causa esquizofrenia. Según afirman los investigadores, el número de personas que utilizan de forma cotidiana la marihuana es mucho mayor que el de las personas esquizofrénicas, dado que esta enfermedad afecta a poco más del 1 % de la población. Además, esta tesis se refuerza con datos que apuntan a que, mientras el consumo de marihuana aumenta, el diagnóstico de nuevos casos no crece de forma proporcional a lo que cabría esperar si la tesis que defiende tal relación de causalidad resultase irrefutable.

Esquizofrenia y marihuana
El estudio del King's College plantea un escenario interesante que puede aportar una visión nueva e innovadora sobre la relación entre cannabis y esquizofrenia, contrastada con datos veraces. Sin embargo, la muestra realizada en la encuesta, a pesar de ser importante y de aportar datos de gran interés, no resulta lo suficientemente grande como para establecer datos concluyentes.

Un estudio con una muestra de más de 180.000 personas

Poco después de la publicación de la encuesta, vio la luz un estudio internacional, elaborado por el Consorcio Internacional del Cannabis, en el que han participado profesionales del Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus. En este se aportaba unas conclusiones similares a las de la encuesta anterior, de tal forma que, al igual que en aquella, se pone en duda la existencia de una relación causa-efecto entre el consumo de cannabis y la aparición de esquizofrenia.

El primer elemento importante de este estudio reside en el tamaño de la muestra, dado que se ha basado en el análisis de los datos de 184.765 pacientes. Ello supone que se trata del estudio de mayor extensión jamás realizado sobre este tema, quintuplicando el número de personas participantes respecto al anterior estudio más grande sobre la relación entre consumo de cannabis y patologías mentales.

El resultado es sorprendente, al comparar con la visión tradicional derivada de estudios anteriores. Los investigadores explican que los códigos genéticos de las personas mantienen ligeras diferencias de forma aleatoria; de ellas, la más común se denomina polimorfismo de nucleótido único o SNP. Este es el nombre con el que se denomina la existencia de un diminuto cambio que ocurre en los componentes básicos del ADN y del ARN llamados nucleótidos.

El estudio demostró la existencia de diferentes superposiciones genéticas

Mediante la técnica de la aleatorización mendeliana los investigadores han logrado identificar hasta 35 genes que se encuentran asociados con el consumo del cannabis. Las diferencias en alguno de ellos pueden ser la causa de que ciertos individuos posean una mayor predisposición hacia el uso de este producto. El descubrimiento más insólito es que hasta 16 de estos mismos genes se encuentran también vinculados a enfermedades psiquiátricas; entre ellas, la esquizofrenia. A este fenómeno genético se le denomina superposición genética y ha servido de base para confirmar que existe un vínculo muy importante entre el uso del cannabis y la esquizofrenia, pero que la naturaleza de esta relación no es de causalidad.

Cadena de ADN

Así pues, en opinión de los investigadores, resulta plausible razonar que el vínculo entre el consumo de cannabis y la esquizofrenia no sea la que hasta ahora se ha señalado como más probable, es decir, que esta enfermedad puede surgir como consecuencia del consumo. Al contrario, los datos aportados por el estudio parecen indicar que, por causas genéticas, las personas con esquizofrenia son también las más propensas a sentir atracción por el consumo de cannabis, por lo que, de forma obvia, las probabilidades de iniciarse en el consumo aumentan entre este colectivo. Ello puede haber ayudado a reforzar la imagen social de que el consumo de cannabis es una de las causas de esquizofrenia.

Otra conclusión interesante es que la relación entre cannabis y esquizofrenia puede verse reforzada por la práctica de la automedicación. Es decir, que las personas que sufren esquizofrenia se inicien el consumo de cannabis con la esperanza de mitigar los síntomas de la enfermedad.

Los datos aportados por ambos estudios no deben darse todavía por concluyentes. No obstante, sí suponen una paso adelante que puede resultar fundamental para avanzar en la investigación sobre la auténtica relación entre la esquizofrenia y la adicción a determinadas sustancias, como el cannabis o el alcohol, más allá de clichés y de prejuicios negativas hacia el consumo de estas sustancias. En cualquier caso, solo trabajando con datos verídicos será posible alcanzar resultados que permitan luchar de forma efectiva contra enfermedades como la esquizofrenia.

18/10/2018

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