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Así nació en los años 30 el mito de que la marihuana te fríe el cerebro

  • Algunos científicos hicieron predicciones sobre la planta que no pudieron probar por el escaso tiempo que se llevaba consumiendo y porque la mayor parte de las investigaciones se habían hecho con animales: los argumentos que desprestigian al cannabis no se habían comprobado en humanos. 
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En 1936 la película estadounidense 'Reefer Madness' contaba la historia de varios jóvenes que se volvían locos por consumir marihuana. Un proyecto financiado por la Iglesia y por el Gobierno y que sirvió de propaganda prohibicionista. En 1937, 'Assassin of Youth' tenía el mismo objetivo. Sin embargo, no fue lo único que ayudó a impulsar la creencia de que la hierba provocaba daños en el cerebro. James Munch, un farmacólogo de la Universidad de Temple (Pensilvania, Estados Unidos) con bastante prestigio, también contribuyó a hacer predicciones que auguraban catastróficos daños para los usuarios de la planta.

Munch dio su opinión acerca del cannabis en el Congreso estadounidense, en abril de 1937, en un comité que estudiaba la Ley de Tasación de la Marihuana aprobada ese mismo año y que, aunque no criminalizaba directamente la hierba, sí imponía duras penas con el objetivo de disuadir el consumo.

Entre otras cosas, Munch dijo que el cannabis afectaba al cerebelo, causando perturbaciones en el equilibrio de la misma forma que lo hacía el alcohol. También que podía "deprimir el corazón" y que su uso continuado conducía a la degeneración de una parte del cerebro, la útil para el razonamiento y la memoria. Además, aseguró que provocaba irritabilidad violenta en algunos casos y la desintegración de la personalidad de quien lo consume. Por último, argumentó que sus beneficios terapéuticos eran dudosos.

Basaba sus afirmaciones en pequeños experimentos cuya duración no superaba los tres meses y que realizó con animales. No obstante, reconoció que para entender los efectos reales de este producto se necesitaba más de un año de tratamiento, e incluso que, hasta el momento, la marihuana no se había utilizado durante un periodo tan largo, puesto que su consumo era relativamente reciente.

Es decir, los supuestos efectos dramáticos que, según Munch, la planta provocaba en las personas no podían conocerse por aquel entonces porque nunca se habían observado en humanos; solo eran predicciones que no se habían demostrado. Y a pesar de ello tomaron en cuenta su opinión. Por suerte, numerosas investigaciones actuales están empezando a negar los habituales argumentos alarmistas que quienes están en contra del cannabis suelen decir para justificar la prohibición

23/09/2015

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