Prohibition Cannabis Simbol

Historia de la ilegalización de la marihuana

  • Estamos asistiendo a un proceso regularizador a nivel internacional cada vez son más los países y Estados que han legalizado el uso de la marihuana para fines medicinales e incluso recreativos.
  • Sin embargo, hubo un momento en el que el proceso fue a la inversa, hablamos de la ilegalización del cannabis, que forma parte de nuestra historia más reciente y en la que intervinieron varios factores e intereses.
  • En este post analizaremos cronológicamente los hechos históricos que determinaron la prohibición del cannabis y los principales actores que tomaron parte en este proceso. ¿Estás preparado para hacer un viaje al pasado? No creerás algunos de los motivos que propiciaron la prohibición del uso de la marihuana...
Prohibition Cannabis Simbol

Estados Unidos jugó un papel muy importante en la ilegalización del cannabis a nivel mundial, pues paradójicamente, este país, cuya Declaración de Independencia se escribió en papel de cáñamo, se convirtió en el S.XX en el mayor enemigo del cannabis y, aprovechando su situación hegemónica internacional, influyó en la ilegalización de la planta a nivel mundial.

ANTECEDENTES

Durante gran parte de la historia de la humanidad, el cannabis ha sido totalmente legal; hay usos del cannabis que datan del año 7.000 A.C y en realidad la planta ha tenido varias aplicaciones: textil. medicinal, recreativa y religiosa.

A pesar de que algunas evidencias señalan que el origen de esta planta se sitúa en la cordillera del Himalaya, la marihuana se fue extendiendo y hoy en día podemos afirmar que ha llegado a todo el planeta.

América no fue una excepción, y de hecho en James Town Colony, Virginia, se redactó la primera ley relativa al cannabis en 1611, que obligaba a todos agricultores a cultivar esta planta. Esta sería la primera de muchas leyes al respecto que se promulgaron en los siguientes 200 años.

LA CONEXIÓN MEXICANA

En los primeros años del siglo XX, la emigración de mexicanos a los Estados del oeste produjo serias tensiones. La revolución mexicana de 1910 se dejó sentir en los Estados fronterizos, con escaramuzas entre el ejército del General Pershing y Pancho Villa. Años más tarde la contratación de mexicanos como mano de obra barata por parte de las explotaciones agropecuarias de mayor tamaño propició conflictos con explotaciones de menor tamaño y con la llegada de la Gran Depresión (1929), la situación se complicó seriamente.

La inmigración mexicana trajo consigo la costumbre de fumar cannabis, algo que terminó relacionándose con conductas inapropiadas e incluso delictivas, y al parecer, este fue uno de los motivos por los que California aplicó su primera ley prohibicionista añadiendo la marihuana a la Poison Act en 1913 e ilegalizando así "preparaciones de marihuana o hierba loca".

Otros Estados se sumaron rápidamente a esta fiebre ilegalizadora, incluyendo Wyoming (1915), Texas (1919), Iowa ( 1923), Nevada (1923), Oregon (1923), Washington (1923), Arkansas (1923) y Nebraska (1927).

JAZZ Y ASESINOS

En los años 20 el cannabis y el Jazz viajaron de la mano desde Nueva Orleans a Chicago y luego a Harlem, donde la marihuana se convirtió en una parte indispensable de la escena musical. Fue así como el cannabis comenzó a relacionarse con un estilo de vida mal visto a ojos de la sociedad, y un perfil bien definido: negro, músico y delincuente. Así es como el racismo y el miedo se unieron para estigmatizar el cannabis, que pasó a ser "cosa de negros y mexicanos", y se estableció socialmente la creencia de que se trataba de una droga peligrosa que hacía que quien la consumía fuera capaz de los peores delitos, incluso de matar a otra persona sin pestañear.

LEY SECA Y PLANTEAMIENTO FEDERAL DE LA PROHIBICIÓN DE DROGAS

Durante este periodo, los Estados Unidos estaban bajo la Ley Seca (de 1919 a 1933). La prohibición del alcohol fue llevada adelante mediante una enmienda a la constitución. Y a pesar de que muchos Estados habían prohibido el cannabis, esta sustancia todavía no podía ser ilegalizada a nivel federal, aunque el Acta Harrison (1914), ya había fijado penalizaciones de impuestos federales para opiáceos y cocaína.

Dado que en ese momento resultaba muy difícil ilegalizar las drogas a nivel federal, se tomó la decisión de utilizar los impuestos federales para restringir su uso, aquellos que infringían la ley, se las tenían que ver con el Departamento del Tesoro. El año 1930 se creó una nueva división de dicho organismo, el FBN (Federal Bureau of Narcotics/ Oficina Federal de Narcóticos) y la persona elegida para dirigir esta oficina fue Harry J. Anslinger. Esto supuso el comienzo de la guerra contra el cannabis.

Anslinger era una persona tremendamente ambiciosa que intuyó las grandes posibilidades de hacer carrera en el FBN y se fijó como objetivo la ilegalización del cannabis. Fue así como inició su campaña contra el cannabis a través de publicidad sensacionalista que promovía el miedo, el racismo y asociaban la marihuana a conductas criminales.

PERIODISMO SENSACIONALISTA

Harry J.Anslinger consiguió la estimable y poderosa ayuda de William Randolf Hearst, dueño de un emporio económico que incluía una gran cadena de periódicos y que tenía poderosos motivos para apoyar la prohibición del cannabis, por lo que utilizó sus periódicos como altavoz de las tesis más amarillistas, creando lo que hoy se conoce como "alarma social".

Hearst odiaba a los mexicanos principalmente por prejuicios racistas y porque había perdido 800.000 acres de superficie boscosa a manos de Pancho Villa. Por otro lado, había hecho una gran inversión en el sector maderero con el fin de producir papel para sus periódicos y el papel de cáñamo era una alternativa realmente peligrosa para sus intereses. Por último, la publicación de artículos sensacionalistas que narraban fábulas de mexicanos enloquecidos por una diabólica hierba atraía la atención de los lectores y hacía subir las ventas. Textos como el que puede leerse a continuación que servían para atemorizar a la población y advertirla de los supuestos peligros de consumir cannabis:

"Está llegando por toneladas a este país el mordaz y terrible veneno, que además de aniquilar y desgarrar el cuerpo, destruye el mismo corazón y alma de todo ser humano convertido en su esclavo. La marihuana es la vía más rápida al sanatorio. Fume usted cigarrillos de marihuana durante un mes y lo que una vez era su cerebro, no será más que un almacén de horribles espectros".

A este dúo se unieron la compañía química Dupont, compañías farmacéuticas y la industria del tabaco, cada una con sus propios intereses económicos privados. Dupont patentó y registró entre otros materiales el neopreno (1930), el nylon (1935), el teflón (1937), y la lycra (1959), obtenidos todos ellos principalmente del petróleo. Resulta sencillo comprender por qué esta compañía no estaba a favor del desarrollo de las potencialidades del cannabis, especialmente como fuente limpia y renovable de fibra natural resistente y duradera, una seria competidora para sus fibras sintéticas petroquímicas.

MARIHUANA TAX ACT 1937

Toda esta conjunción de elementos creó el escenario ideal para que Anslinger presentara su proyecto de ley ante el Comité del Congreso. Un proceso de audiencias remarcablemente corto. La única piedra en el zapato de Anslinger y sus aliados fue la aparición del Doctor William C. Woodward, quien afirmó que la A.M.A (la Asociación Médica Estadounidense) se oponía a esta legislación y se quejó por la falta de pruebas que avalaran las teorías de Anslinger.

Aunque el Doctor Woodward, fue la única voz discordante en las audiencias del Congreso que llevaron a la aprobación de la MARIHUANA TAX ACT, ya existían por aquel entonces una significativa cantidad de investigaciones que desmentían las tesis del FBN. En concreto un estudio realizado en 1934 por Walter Bromberg, que concluía que la causa primaria del crimen no era el cannabis, en oposición a lo que defendía el FBN. Este estudio era especialmente problemático para el FBN, por el énfasis puesto por la oficina en defender la relación directa entre el cannabis y el crimen violento.

Cabe destacar, que durante las audiencias ante el comité del congreso, el FBN nunca presentó un estudio científico de ningún tipo, aportando únicamente artículos y editoriales amarillistas, cuya principal fuente era W.R.Hearst.

En 1944, pocos años después de que esta ley fuera aprobada, la alcaldía de Nueva York realizó un estudio conocido como "El informe La Guardia". En dicho estudio se desacreditaban, mediante pruebas empíricas, uno por uno todos los argumentos del FBN. El comité que realizó el estudio estaba formado por tres psiquiatras, dos farmacéuticos, un experto en sanidad pública, un comisionado del Departamento de Sanidad Pública, un comisionado del Departamento de Hospitales, y el Director de la División de Psiquiatría del Departamento de Hospitales. Aunque el Informe La Guardia era el estudio más extenso, completo y fiable realizado hasta aquella fecha en relación al cannabis, fue rechazado por Anslinger y el FBN.

Tras la aprobación de la Marihuana Tax Act, el FBN se convirtió en la única autoridad competente para permitir la realización de cualquier estudio relacionado con el cannabis. Los planteamientos y potenciales estudios e investigaciones de muchas personas, fueron sencillamente ignorados. Las tesis del FBN, además de carecer de base científica, estuvieron siempre marcadas por un profundo racismo; como ya hemos visto anteriormente, este organismo vinculaba el consumo de marihuana con minorías raciales, especialmente mexicanos y afroamericanos. Por otro lado, el ataque constante de Anslinger a los músicos de Jazz, se interpretó como un ataque a la cultura afroamericana en su totalidad.

EL CANNABIS COMO "DROGA PUENTE"

Sin embargo a partir de 1950 el FBN cambió de estrategia dando paso a un nuevo dogma de fe que relacionaban directamente el consumo de cannabis con el consumo de heroína. La marihuana dejó de ser aquella hierba maléfica que hacía enloquecer a quien la consumía y lo llevaba a cometer los peores crímenes, para convertirse en una "droga trampolín" hacia la heroína.

A pesar de que el propio FBN realizó un estudio que contradecía esta teoría, pues de una muestra de 602 personas con adicción a los opiáceos solamente un 7% había consumido cannabis anteriormente, este poderoso organismo continuó defendiendo esta teoría.

Además hay que añadir que la década de los 50 en Estados Unidos estuvo profundamente marcada por el anti-comunismo; la guerra fría afectó profundamente a la sociedad americana y la legislación sobre el cannabis no fue una excepción. La nueva teoría sobre el efecto "trampolín" del consumo de cannabis se vio convenientemente reforzada por el hecho de que la heroína provenía de la China comunista, y la idea de que este país enemigo pretendía drogar y llevar a la perdición a la juventud americana. En un contexto en el que el miedo y la paranoia colectiva habían calado hondo en la sociedad, esta nueva teoría que relacionaba el consumo de cannabis con China y la heroína, fue ampliamente aceptada.

Esta idea de que los comunistas usaban las drogas para controlar a los americanos, puede parecer descabellada actualmente, pero en su día fue utilizada tanto por el FBN como por los grandes medios de comunicación. Los titulares inflamados en los grandes periódicos no se hicieron esperar: "Se dice que la invasión de drogas tiene apoyo de los rojos", rezaba un titular del momento en Los Ángeles Times.

A pesar de que la sociedad americana asumió esta teoría como un hecho probado, estas informaciones no fueron acompañadas de ninguna evidencia o prueba objetiva. Desde ese momento, el argumento principal de Anslinger fue que la China comunista estaba usando la heroína y otras formas de opiáceos como un arma para subvertir a los países libres. Y, de hecho, llevó este argumento a Naciones Unidas en 1952, cuando ya era delegado de la comisión sobre drogas narcóticas de la organización. En 1954, en una reunión de Naciones Unidas, Anslinger volvió a acusar a China de ser la fuente primaria mundial de substancias ilegales, una afirmación que no apoyó con ningún tipo de prueba.

La década de los 50 marcó el comienzo para las duras leyes sobre drogas existentes hoy en día, una nueva legislación enfocada a endurecer las penas por el uso del cannabis y que situaba a la planta a la misma altura que otras drogas como la cocaína o la heroína. En la creación de este nuevo marco legal hubo dos proyectos de ley que fueron especialmente relevantes para la historia del prohibicionismo del cannabis: el Acta Boggs en 1951 y el Acta de Control de Narcóticos en 1956.

El Acta Boggs  representó el planteamiento más punitivo de la historia del cannabis y, además, fue la primera vez que se situó en el mismo estatus legal al cannabis y otras drogas como la heroína, la cocaína, etc. A efectos prácticos, esto supuso que las sentencias por consumo, venta o posesión de cannabis castigaran a los infractores con la misma dureza que si la droga fuera cocaína o heroína. Otra peculiaridad que introdujo el Acta Boggs fueron las sentencias mínimas obligatorias, que dejaban poco margen de maniobra a los jueces más indulgentes, pues la pena mínima por posesión de cannabis quedó fijada en un mínimo de dos años de cárcel y 2000 dólares de multa. Estas nuevas penas, introducidas bajo el Acta de Boggs, no hacían distinción entre usuario o traficante, o entre la posesión de un gramo de marihuana o un alijo de kilos de heroína.

Tras la aprobación del Acta Boggs el 2 de Noviembre de 1951, el FBN presionó a numerosos Estados para que endurecieran sus penas por delitos relacionados con el cannabis. De hecho, entre 1953 y 1956, veintiséis Estados aprobaron nuevas leyes con el fin de hacer más estrictas las penas relacionadas con delitos por drogas, incluso algunos Estados, en su afán punitivo, llegaron a sobrepasar a la propia Acta Boggs. Fue el caso del Estado de Louisiana, que en 1956, tenía la legislación más rígida del país, con penas desde los 5 a los 99 años sin posibilidad de libertad condicional, período probatorio o suspensión de sentencia para delitos de venta, posesión o administración de cualquier droga.

A pesar de que este nuevo marco legislativo puede parecer hoy en día demasiado estricto, en la década de los 50 se alzaron voces para pedir un endurecimiento de las leyes, y así fue como se aprobó la  Ley de Control de Narcóticos de 1956, que transformó las sentencias por posesión, consumo o tráfico de drogas en obligatorias mediante la eliminación de la libertad condicional.

A principios de la década de los 70, el presidente Richard Nixon declaró la guerra a las drogas en Estados Unidos y las identificó como el enemigo público número uno del país. Bajo su mandato se aprobó el Acta de Control de Substancias que establecía la política federal de drogas en la que se reguló la fabricación, importación, posesión, uso y distribución de ciertas sustancias, incluido el cannabis. Aún a día de hoy la marihuana sigue siendo considerada, a nivel federal, una droga de la lista I, con el mismo rango de peligrosidad y capacidad adictiva que la heroína y cuyo uso a nivel medicinal no está aceptado.

EL ESCENARIO INTERNACIONAL

Estados Unidos fue una fuerza determinante en la fiscalización internacional de las drogas incluyendo el cannabis. No es difícil de entender, que el contexto prohibicionista del país también se trasladó al marco internacional. El sistema de control de drogas actual internacional se estructura entorno a tres tratados internacionales:

1.La convención única sobre estupefacientes de 1961: en este tratado internacional, 185 países firmaron un pacto en el que se comprometían a reestructurar su marco legislativo interno para cumplir con los principios recogidos en esta convención. Todas las partes se comprometieron a limitar a fines exclusivamente médicos y científicos la producción, uso, posesión y tráfico de estupefacientes. Un punto importante a tener en cuenta es que se amplió la fiscalización a las materias primas, es decir, la planta del cannabis, la planta de la adormidera y el arbusto de coca. En esta convención se incluyó el cannabis a la lista IV, reservada para las sustancias más peligrosas y con valor terapéutico reducido.

2.La convención sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971: nace de la creciente preocupación por el uso recreativo de sustancias psicoactivas de origen sintético (LSD, MDMA, sedantes, ansiolíticos, y antidepresivos), y la necesidad de fiscalizar este tipo de sustancias. En esta convención los Estados se comprometieron a limitar al uso médico o científico los estupefacientes antes mencionados y se clasificó el THC dentro de las sustancias pertenecientes a la lista I, consideradas de escaso valor terapéutico y a las que se aplicaban los controles más estrictos.

3.Convención de las Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988: este tratado tuvo un marcado enfoque punitivo. Así como las dos convenciones anteriores se habían centrado en "prohibir", esta hizo hincapié en la obligación de los Estados de establecer sanciones penales en sus legislaciones internas para castigar la producción y el tráfico de drogas. Incluyendo el cultivo de la adormidera, la planta de cannabis o el arbusto de coca con objeto de producir estupefacientes.

En las últimas décadas, el Gobierno de Estados Unidos ha destinado más de 2,5 billones de dólares en llevar a cabo sus medidas prohibicionistas contra las drogas. En el caso del cannabis, parece ser que las políticas restrictivas no han funcionado, ya que es la primera droga ilegal más consumida del planeta y de acuerdo con el Informe Mundial sobre Drogas del 2015, aproximadamente 183 millones de personas consumieron cannabis en el año anterior. Las cifras y los resultados de los nuevos modelos de regularización del cannabis hablan por sí solos, puede que haya llegado el momento de dejar atrás antiguas legislaciones que además se crearon en base a información sesgada, prejuicios morales y falsos preceptos. ¿Hasta cuando vamos a seguir ignorando el elefante en habitación?

historia ilegalizacion marihuana

08/05/2017

Comentarios de nuestros lectores

1 comentario
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    Me encantó tu aportación; ahora que estoy inmersa en una investigación acerca de la legalización de la marihuana, me parece un artículo sumamente útil, sólo que sería bueno compartieras las fuentes.

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