Alemania y el “efecto homegrow”: el 10% ya ha cultivado cannabis en casa

  • Alemania legalizó el autocultivo de marihuana en abril de 2024 y, desde entonces, el cultivo doméstico ha dejado de ser un gesto clandestino para convertirse en una práctica legítima.
  • Ahora, por primera vez, tenemos una foto real de ese cambio: un estudio académico estima que alrededor del 10% de la población alemana declara haber cultivado cannabis en casa alguna vez.
  • Puede parecer “sólo un porcentaje”, pero en un país del tamaño de Alemania, el dato es un terremoto cultural: la normalización del cultivo deja de ser una idea para convertirse en un comportamiento que empieza a extenderse.

Sobre el estudio: de dónde salen los datos

El estudio académico en cuestión, publicado en el International Journal of Drug Policy, es la primera investigación que analiza de forma conjunta la aceptación social y la práctica real del autocultivo de cannabis en Alemania tras la legalización de 2024.

Esta investigación se basa en una encuesta online realizada en diciembre de 2024 a una muestra de 1.500 adultos residentes en Alemania, seleccionada mediante cuotas de edad, género e ingresos para aproximarse a la estructura de la población.

A diferencia de otros sondeos, el cuestionario formaba parte de un estudio más amplio sobre comportamientos relacionados con horticultura, y los participantes no fueron informados previamente de que se les preguntaría sobre el cultivo de cannabis, lo que reduce posibles sesgos de autoselección.

El análisis combina comparaciones descriptivas y modelos de regresión para distinguir qué factores explican el apoyo social a la legalización de la marihuana y cuáles están realmente asociados con haber cultivado cannabis en casa alguna vez.

¿Qué significa exactamente ese "10%" de cultivadores cannábicos en Alemania?

Es importante puntualizar que el estudio no mide "cuántos usuarios empezaron a cultivar cannabis desde la legalización", sino que mide el cultivo "lifetime" (haber cultivado alguna vez). La pregunta de los investigadores fue directa: "¿Has cultivado cannabis en casa tú mismo alguna vez?".

Destacar este matiz es importante porque podría indicar que ya existía una base previa de cannabicultores que ahora puede "salir del armario" amparados por la ley y legitimados por la reducción del estigma social. Además, hay un detalle metodológico que fortalece el dato: la encuesta formaba parte de un cuestionario más amplio sobre comportamientos relacionados con productos de horticultura y los participantes no fueron informados previamente de que incluiría ítems sobre cannabis. Esto reduce la probabilidad de que la muestra esté "inflada" por gente que participó en la encuesta porque estaba específicamente interesada en cannabis.

Qué permite la ley sobre el cannabis en Alemania y por qué el autocultivo gana protagonismo

La reforma alemana permite a los adultos cultivar hasta tres plantas en el ámbito privado; así como la posesión limitada para uso personal y los clubs cannábicos. Lo importante del diseño alemán es esto: la venta recreativa sigue prohibida, así que el autocultivo no es un detalle, es uno de los canales más plausibles de abastecimiento legal/personal dentro del marco actual.

¿Cómo es el perfil del cannabicultor alemán?

Lo que ha sorprendido más de este estudio es que rompe clichés en cuando al perfil del cultivador medio de cannabis en alemania:

  • Edad: casi 70% de los cultivadores están por debajo de 45 años, en este punto no hay demasiada variación. 
  • Género: aquí viene el giro interesante ya que, entre quienes sí han cultivado, el 41,5% son mujeres y el 58,1% hombres. El estudio subraya que estos datos señalan a un público mucho menos masculinizado que los estudios de hace una década, que describían ratios cercanos a 9:1 a favor de los hombres. Los autores apuntan a que la legalización podría estar ampliando el perfil de cultivador (algo que también se ha observado en otros países).
  • Entorno: aparece algo más de presencia urbana entre cultivadores.

A parecer, Alemania no solo está normalizando el autocultivo; está ampliando el tipo de persona que lo contempla.

Un cambio de perspectiva social

Si hay una idea que atraviesa todo el estudio y ayuda a entender qué puede ocurrir en los próximos años, es esta: las razones por las que la gente apoya la legalización del autocultivo no son las mismas que explican por qué alguien decide cultivar de verdad.

Los autores parten de una distinción sencilla pero fundamental; por un lado, analizan el apoyo social a la legalización del autocultivo, es decir, la actitud. Por otro, observan el comportamiento real, es decir, haber cultivado cannabis en casa alguna vez.

Los datos revelan que el estigma social hacia el autocultivo va desapareciendo, de los encuestados, una gran mayoría valora positivamente la idea de que permitir el cultivo doméstico; principalmente para que pueda contribuir a reducir las actividades ilegales dentro del país, mejorar el control sobre la calidad del producto o hacer el acceso al cannabis más sostenible.

Junto a estos argumentos, hay uno que destaca con especial fuerza: la percepción de que cultivar cannabis puede ser, sencillamente, una actividad interesante en sí misma, un hobby.

Sin embargo, este apoyo al autocultivo convive con una inquietud que atraviesa prácticamente todos los grupos analizados: el temor a que la legalización del autocultivo termine provocando un aumento del consumo de cannabis en la sociedad.

El estudio señala que cuanto más arraigada está esa expectativa, menor tiende a ser el apoyo a la legalización y al cultivo de cannabis en casa. El respaldo social, por tanto, se mueve en un equilibrio entre los beneficios percibidos y una preocupación que no desaparece del todo.

Según el estudio, la narrativa pública sobre los beneficios sociales de la legalización ayuda a construir legitimidad y apoyo, pero no es lo que lleva a alguien a poner una planta en su jardín. El salto al autocultivo lo dan, sobre todo, personas que ya tienen una relación previa con el cannabis y que encuentran en el cultivo una motivación: curiosidad, disfrute del proceso, sensación de autonomía y control. Apoyar la ley es una cosa; cultivar, otra muy distinta.

¿Qué significan estos datos para el mercado europeo?

No es un secreto que Alemania actúa como país bisagra en Europa por escala y por efecto cultural y, por ello, este estudio aporta un insight estratégico al que muchos deberían prestar atención: no solo crecen los cultivadores, también crece el autocultivo de marihuana como actividad legítima aceptada por la sociedad.

Esto podría hacer pensar que, con el tiempo, el mercado podría crecer no solo por "más consumo", sino por más normalización, usuarios que antes no se habrían atrevido o no se habrían planteado cultivar, podrían iniciarse en este noble arte.

H3: El nuevo cultivador no es un arquetipo único

Como comentábamos más arriba, el incremento de mujeres cannabicultoras (41,5%) junto con el perfil de edad (pico en torno a los 40), apunta a un autocultivo más transversal; algo que podría tener un impacto sobre la industria en: 

  • El tipo de genéticas demandadas (donde pueden primar la estabilidad y la previsibilidad de los efectos sobre la potencia).
  • Más cultivadores noveles que necesitan aprender sobre el cultivo y que valoran la educación al usuario: menos épica, más claridad.

Limitaciones del estudio y por qué, aun así, importa

Como ocurre con cualquier investigación realizada en una etapa temprana de un cambio regulatorio, los propios autores señalan varias limitaciones que conviene tener en cuenta.

Tanto el apoyo a la legalización como la experiencia de cultivo se miden a través de autorreporte, con el riesgo habitual de sesgos de recuerdo o el deseo de proyectar una determinada imagen social, especialmente en un tema que ha estado históricamente estigmatizado.

El estudio no deja de ser una muestra poblacional que utiliza cuotas para aproximarse a la estructura demográfica del país; esto permite una comparación razonable, pero no garantiza una representación perfecta de toda la población alemana.

Además, el cultivo de marihuana en casa para consumo personal sigue siendo una actividad minoritaria, lo que limita en parte la capacidad predictiva de los modelos estadísticos, especialmente cuando se analizan comportamientos concretos y no actitudes generales.

Dicho esto, el valor de esta investigación no reside en ofrecer respuestas definitivas, sino en algo mucho más relevante en este momento: proporcionar la primera evidencia empírica sólida sobre cómo se entrelazan las opiniones y las prácticas reales respecto al autocultivo en la Alemania post-legalización.

Como punto de partida, el estudio ofrece una base para observar tendencias, formular hipótesis y seguir la evolución de la sociedad alemana en los próximos años.

Alemania como laboratorio, no como molde único

Que alrededor del 10% de la población alemana haya cultivado cannabis en casa alguna vez es una señal de que el autocultivo ya cuenta con masa cultural suficiente como para influir en la conversación pública, en la percepción social del cannabis y en determinadas dinámicas de mercado.

Al mismo tiempo, conviene recordar que el autocultivo no está incluido en todos los modelos de regularización del resto de países de Europa. Cada país está tomando su camino: algunos priorizan el sistema de clubes, otros los ensayos de venta controlada, etc.

En ese contexto, Alemania no funciona tanto como un modelo exportable, sino como un laboratorio a gran escala; lo que ocurre allí ayuda a entender qué papel puede jugar el autocultivo dentro de un ecosistema regulado más amplio, pero no define un único futuro posible. Lo que es innegable es que se está gestando un cambio de percepción en la sociedad y, más que en los titulares de prensa, se está produciendo, literalmente, desde casa.

12/02/2026

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